La banca en la sombra deslumbra por la alta rentabilidad
A finales de la década de 1960, la Ley de Tráfico y Seguridad de Vehículos en Estados Unidos introdujo nuevas medidas de seguridad en los automóviles, como la obligación de utilizar el cinturón de seguridad. Sam Peltzman, economista y profesor de la Universidad de Chicago, estudió los efectos de la ley y comprobó que no se había producido ningún descenso en las tasas de mortalidad. En 1975 teorizó que, al sentirse más seguros, los conductores eran más propensos a tomar decisiones de conducción más arriesgadas, lo que aumentaba la probabilidad de que se produjera un accidente de tráfico....
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Los beneficios de las normas destinadas a incrementar la seguridad desaparecían al cabo del tiempo como consecuencia de los cambios en el comportamiento de los conductores. Y no solo esto: acababan afectando a terceras personas. De ahí se acuñó el término efecto Peltzman, que se define como aquella tendencia que presentan las personas de adoptar más comportamientos de riesgo ante más medidas de seguridad. Casi una década más tarde, Gerald J. S. Wilde, en 1982, profesor de la canadiense Universidad de Queen’s, estableció su hipótesis de la homeostasis de riesgo, según la cual las personas comparan y evalúan los costes y beneficios esperados de un comportamiento de mayor riesgo, ajustando su proceder en consecuencia. Wilde decía: “La seguridad está en la gente o no está en ninguna parte”.
Entre los profesionales de las finanzas se vive esto a diario. En su mundo, es más arriesgado tener un buen resultado peor que la media que tener un mal........
