Qué necesita Francia para no terminar como Grecia: crecer y políticos creíbles
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La economía francesa languidece en el último lustro, con una salida mal resuelta de la pandemia a la que luego se le añadió la crisis energética de la guerra de Ucrania. Todas las economías europeas han enfrentado los mismos problemas desde 2020, pero las bases de las que partían y las respuestas políticas más o menos acertadas han ido complicando o dando una patada para adelante a la situación.
🪂 Francia cae de muy alto, y este es el primer elemento a tener en cuenta y que en realidad modifica toda la narrativa. Las comparaciones con la crisis de deuda en 2010 y 2012 son inevitables, pero la Grecia de 2010 no podía ni soñar con tener un estado del bienestar ni una economía como la de Francia (ni comparando con el pasado ni con el presente).
🇬🇷 Pese a la patente falta de tejido productivo en Grecia, el país tenía en aquella época unos indicadores de gasto público similares a los galos. El problema no era tanto la cantidad (alrededor de un 52,5% del PIB frente al 57% de Francia), como la calidad. Grecia se gastaba en aquel momento el 15% del PIB en pensiones, un esfuerzo que equivale al peor escenario contemplado para España en 2050 y del que se nutren los agoreros para decir que el sistema puede fallar. Además, el resto de partidas de gasto público sufrían elevadas tasas de corrupción e ineficiencia y más de una cuarta parte de la economía griega era sumergida (Francia es uno de los países con menos economía informal, por debajo del 10%). La mala gestión más llamativa era la sanidad, que suplía sus deficiencias con un entramado de copagos con el famoso sobrecito fakelaki, con el que los pacientes acudían a la consulta para pagar en negro al doctor.
En el indicador de poder de compra (un dato que homogeniza la capacidad de gasto de individuos de diferentes países), la renta de un griego se queda en un 87% de la UE mientras que Francia la rebasa hasta el 113%. Uno de cada cinco franceses estaba en riesgo de exclusión cuando estalló la crisis de la deuda, frente a un tercio de los griegos.
Gasta mucho e ingresa mucho
A cualquier lector no le harán falta todos estos números para haber concluido en cualquier viaje ocasional que Francia era y es un país rico, muy rico, mientras que sorprende que Grecia fuera capaz de entrar en el euro. El nivel de bienestar francés es envidiado en todo el mundo (en algunos casos con envidia malsana). Francia gasta mucho — el que más de la Unión Europea con un sector público que alcanza el 57%— y también recauda mucho — alrededor de un 47%, unos diez puntos más que España— . El problema es que ese nivel de gasto público elevado se enfrentó a un pico sin precedentes para afrontar la salida de la pandemia y que cuando se intentó reconducir tuvo otro bache para paliar los efectos de la crisis energética de 2022. Estos dos estirones del gasto público (en un nivel por encima del 61% en 2020 y del 58% en 2022), no se han podido compensar al mismo ritmo con una subida de los ingresos, que se quedaron más o menos al nivel de 2019.
🕳️ Varios factores han agravado esta brecha en Francia, que se traduce en un agujero en las cuentas (obvio entra menos de lo que sale) que agranda el déficit y también en pedir más dinero prestado a los mercados en forma de deuda para pagarlo. El primero es un elemento de sentido común que cualquiera ha aplicado cuando quiere meter mano en las cuentas de casa o de la empresa. Es mucho más fácil gastar que buscar ingresos extra. Y una vez que se gasta, encontrar dónde recortar o donde gastar de forma más eficiente es también complejo. El gasto es un factor con mucha inercia.
🪴 El segundo elemento es que Francia apenas crece. En 2024, un año objetivamente muy bueno para la expansión en el mundo, en el que España creció un rutilante 3,7% (la fuente es FMI), Francia apenas mejoró un 1,4%. Este dato tan moderado es suficiente para que Francia genere empleo (históricamente se asume que España necesita crecer por encima del 1,5 % para crear nuevo empleo), pero no para cerrar la brecha entre lo que crece el gasto y lo que se ingresa. En 2024, el crecimiento del gasto en Francia fue del 4%, en línea con los dos años anteriores. La condición necesaria para mejorar unas cuentas públicas sin meter la tijera es crecer. Crecer y capturar por la vía de los impuestos los máximos ingresos posibles. Pero si falta la primera parte de la ecuación, la arquitectura no se sostiene. Para crecer más hay que mejorar la famosa productividad, que en Francia tiene un desempeño pobre. Pero, ojo, que la inversión en tecnología en Francia puede dar la sorpresa en los próximos años con la apuesta por la IA Mistral.
El nivel de la marea sube para todos
Un tercer factor agrava el desajuste anterior. Como no se crece lo suficiente y el agujero se hace más grande, se pide más dinero prestado. Los inversores dicen que vale, que le dan más dinero a Francia pero que como no parece que tiene la cosa........
