¡Therese, vete ya, por favor!
Antes de escribir estas líneas voy a contar hasta 33.000 e intentaré poner algo de humor a una situación rocambolesca. Lo sucedido este pasado ... martes en Gran Canaria fue un esperpento. La seguridad es prioritaria y en este tipo de fenómenos adversos siempre es mejor curarse en salud antes de lamentar cualquier daño personal. La semana pasada se advirtió a la población de la llegada de la borrasca Therese y la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias activó su protocolo y se suspendieron las clases. Pero ayer lo de Educación fue un canto al disparate.
Gran Canaria se anegó y la capital grancanaria, que hasta ese momento apenas había sentido el paso de la borrasca, tuvo episodios de enorme dificultad, al igual que otros municipios de la isla, como Arucas o Teror. La Aemet activó ese mismo martes de madrugada la alerta naranja y todos esperaban a la decisión de Educación. Y lo más rocambolesco se produjo horas después.
En plena incidencia, con los servicios de seguridad y emergencias en la calle atendiendo un sinfín de incidencias, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias decide que los alumnos salgan de los centros educativos de Gran Canaria de manera escalonada a partir de las 12.00 horas. Cuando esta información llega a los responsables del Plan Insular de Emergencias de la isla se llevan las manos a la cabeza. Esto es un disparate. Rápidamente los distintos centros educativos lanzan el comunicado de que los alumnos abandonarían las aulas a partir del mediodía, y empieza la 'Operación Sálvese quien pueda'.
Cuando llaman a Educación para decirles que esa medida, en pleno episodio de fenómenos adversos, era un disparate, estos recapacitan y dicen que donde dije digo, digo Diego. Jajaja. Esta última llamada llegó tarde, porque en la mayoría de centros educativos a las doce del mediodía se fueron todos por patas, no haciendo caso a su propia Consejería.
¡Therese vete ya, por favor! Es que si no, vamos a continuar asumiendo decisiones políticas de chiste. Y, por supuesto, entre consejeros, viceconsejeros, directores generales, adjuntos y asesores, todos callados y nadie asumirá responsabilidades a un día más digno de Benny Hill que a una situación de emergencia. Hasta en Arucas, hartos de esperar y con el municipio anegado, el propio Ayuntamiento tomó la decisión de suspender las clases.
Este miércoles no habrá clases, curándose en salud con la coletilla de que es para evaluar daños. Así nos va.
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