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Las cadenas de la cita previa

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11.04.2026

Una de las 'excelencias' de los políticos, de los 'adictos al poder' es fastidiarnos la vida, regularla a nivel extremo, y convencernos de que su ... degradación es por nuestro bien. La 'excelencia' de nosotros, los satisfechos plebeyos, es que les seguimos el juego. Una de las mejores muestras de esta patética perversión son las 'cadenas' de la cita previa. La impusieron con el cuento de que venía a modernizar las gestiones con la administración. El cuento sonaba bien: menos colas, menos esperas, menos caos. La realidad, sin embargo, ha sido exactamente lo contrario. Un infranqueable filtro de exclusión, una fábrica de retrasos y un eficaz y silencioso mecanismo de desmovilización ciudadana.

Nos ahorramos la repulsiva sentencia de 'venga Usted mañana', evitando sojuzgar al contribuyente. Basta con condicionarlo a través de un laberinto de pantallas, teléfonos saturados, calendarios sin huecos y fríos mensajes que te devuelven al punto de partida. Sutil perversión, eficaces grilletes de estabulación. La domesticación directa del ciudadano genera fricciones, en cambio, la imposibilidad práctica produce resignación. Y la resignación, para cualquier poder totalitario, es una optimización de sus recursos. Triste, pero cierto.

Las mentiras del sistema siempre se administran en pequeñas píldoras: no nos cierra la puerta del todo, porque eso sería demasiado violento; la entreabre lo justo para que los súbditos tengamos resiliencia, que es lo que está de moda. No es que el sistema sea arbitrario, opaco o sencillamente ineficaz. El problema eres tú, que no estás capacitado. La Administración no fracasa: fracasa el administrado. Y así, además de soportar el peso de las........

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