Cuando Gran Canaria dudó del Estadio de Gran Canaria en 7 Palmas
Antonio Morales
Presidente del Cabildo de Gran Canaria
29/08/2026 a las 06:00h.Hay obras que nacen entre aplausos y otras que nacen entre nostalgias. El Estadio de Gran Canaria pertenece a esta segunda categoría. Antes incluso de ... colocarse el primer asiento, ya tenía un adversario formidable: el recuerdo del viejo Estadio Insular. Pocas infraestructuras han despertado en Gran Canaria un debate tan emocional. No se discutía únicamente la construcción de un nuevo estadio. Se discutía el abandono de un lugar que, durante más de medio siglo, había sido escenario de algunas de las mayores alegrías deportivas de la isla y un símbolo de la identidad de la Unión Deportiva Las Palmas.
La decisión de construir un nuevo recinto estuvo rodeada de dudas y controversias. Pero esta vez había un ingrediente distinto: el peso de la memoria. El Estadio Insular había sido inaugurado en 1949 y, desde entonces, varias generaciones de grancanarios y grancanarias crecieron entre sus gradas. Allí se celebraron ascensos inolvidables, permanencias agónicas, noches memorables frente a algunos de los mejores equipos de España y de Europa y se forjó buena parte de la identidad deportiva de la isla. Sus graderíos, prácticamente pegados al terreno de juego, generaban una atmósfera que muchos futbolistas y entrenadores visitantes calificaban entre las más intensas del fútbol español.
El Insular no era únicamente un estadio. Era un lugar de encuentro. Un espacio de identidad colectiva. Un escenario donde padres, hijos y abuelos compartieron durante décadas una misma pasión. Para miles de grancanarios, hablar del Insular era hablar de una parte de su propia biografía. Precisamente por eso, la propuesta de abandonarlo provocó una reacción que iba mucho más allá del deporte.
Sin embargo, también existían razones objetivas que hacían cada vez más difícil garantizar su futuro. El estadio presentaba importantes limitaciones para responder a las exigencias del fútbol profesional moderno. Su capacidad era reducida, las posibilidades de ampliación prácticamente inexistentes y las condiciones de seguridad, accesibilidad, evacuación y servicios quedaban lejos de los estándares que comenzaban a exigir las competiciones nacionales e internacionales. Además, su ubicación en pleno corazón de la ciudad impedía........
