El feminismo ya no hace falta
En el debate de la igualdad no faltan los discursos que nos hablan de una tarea conseguida, echando la vista atrás no es difícil estar de acuerdo con ciertas afirmaciones de progreso y mejora en la materia. Sin embargo, hablar de igualdad y solo opinar desde un punto de vista diacrónico conlleva el ignorar la realidad actual. Lo normal es que, a medida que una sociedad avanza, también avancen los derechos de los que gozan sus componentes. Pero hablar de la igualdad como algo conseguido sería pasar por alto el auge del fascismo y la ola reaccionaria de machismo que se vive hoy en día, no solo en España, sino en muchos países de Europa en los que la entrada de la extrema derecha en los gobiernos no es solo una amenaza sino una realidad. Con una situación política de extrema crispación y binarismo en la que vivimos, el feminismo deja de ser una lucha social y pasa a convertirse en un arma arrojadiza más ligada a una ideología política que a una consecución de derechos básicos para los ciudadanos, tanto hombres como mujeres. ¿Por qué emergen tantos detractores del feminismo en una sociedad moderna?
Si hablamos de datos en materia de violencia machista podemos observar un patrón de lo más interesante: antes de la creación del primer Ministerio de Igualdad en 2008 las cifras de mujeres asesinas por sus parejas o exparejas se elevaba a 76 víctimas, tras un año de funcionamiento del Ministerio la cifra se reducía a 58 en 2009 y volvía a aumentar en 2010 hasta las 74 mujeres asesinadas. Algo similar ocurre en la segunda etapa del Ministerio en 2020: antes del Ministerio el número de víctimas era de 56 mujeres, una vez se puso en marcha el Ministerio la cifra volvió a bajar hasta las 49 en el año 2021, y después vuelve a aumentar en 58 víctimas en el año 2023. Con estos datos podríamos hacer la siguiente hipótesis: el impacto directo del Ministerio de Igualdad en positivo en primera instancia (baja el número de víctimas) pero con el paso del tiempo ocurre un efecto rebote (la cifra vuelve a aumentar). Mientras más se pone el foco en los problemas específicos que sufren las mujeres más parece que estos crecen. Sin embargo, sería un error culpar a un organismo que lo que hace es dar visibilidad a un problema ya existente.
La respuesta tan reaccionaria de un sector de la población (en su gran mayoría masculino) a las leyes más “feministas” pone de manifiesto el egoísmo de unos sujetos que siempre han tenido privilegios, unos privilegios que no quieren compartir para evitar poner en riesgo su posición de poder. Cuando las leyes........
