Vergüenza nacional
Si mañana tuviera algún problema con la justicia me gustaría que el tribunal que me juzgara estuviese presidido por Teresa Palacios, que en el juicio del caso Kitchen se comporta como abogada defensora de los testigos del Partido Popular como M. Rajoy o Dolores de Cospedal. Para defenderlos ya estaba la abogada del PSOE, Gloria de Pablo, que no debió tener una buena noche antes de su intervención en el juicio. Rajoy y Cospedal estaban privados con su actuación.
A los jueces les ocurre lo mismo que a los futbolistas que actúan como si no existiera VAR. Los jueces se olvidan en el fragor del juicio que están siendo grabados e incluso televisados en directo. Ellos no tienen el más mínimo pudor de alinearse con unos testigos u otros para echar de paso una mano a sus abogados. Exactamente igual que hacen los futbolistas tras patear a un rival: lo niegan rotundamente y protestan al árbitro al mismo tiempo que todos vemos por televisión la repetición de la jugada y el penalti más claro que el cerebro transparente de Ayuso.
Ir como testigo a este juicio es una garantía absoluta de tranquilidad a pesar de mentir cuando estás obligado a decir la verdad. Una de las cosas más ridículas de la justicia es la advertencia de que si vas de testigo en un juicio estás obligado a decir la verdad. ¿Por qué, si se quiere saber la verdad y hacer justicia, se permite mentir en un juicio, aunque seas el acusado? En la práctica también mienten los testigos, como se ha podido comprobar en multitud de ocasiones.
En primer lugar este axioma de la obligación de decir la verdad no se cumple y cuando no se cumple la justicia es incapaz de que se cumpla. Es como si tienes un........
