La hipocresía de un país sin memoria: cuando el odio también hace caja
España tiene un problema gravísimo de memoria. Y no, no hablo solo de los políticos ultras que han decidido convertir el sufrimiento humano en una campaña electoral permanente. Hablo también de una parte de la sociedad que aplaude discursos miserables contra la inmigración mientras llena sus bolsillos gracias al sudor de quienes vienen de fuera intentando sobrevivir.
Resulta indignante escuchar a determinados partidos políticos, tribunales y a instituciones como la Comunidad de Madrid pedir a los jueces que frenen o anulen procesos de regularización de inmigrantes, como si habláramos de mercancía defectuosa y no de personas. Personas. Seres humanos. Familias enteras que han cruzado océanos, desiertos y fronteras huyendo exactamente de lo mismo de lo que huyeron millones de españoles durante décadas: hambre, guerra, miedo y desesperación.
Qué rápido se nos olvida que media España tuvo que escapar tras la Guerra Civil. Qué rápido se borra de la memoria colectiva aquella........
