Necesitamos volver al campo
En los años 60 del pasado siglo, los canarios fuimos engañados con un nuevo modelo económico que, supuestamente, vendría a curar nuestras debilidades sociales y económicas. Y la facilidad del engaño fue por la gran incultura que había en las islas en aquellas décadas, lo cual, era totalmente entendible si tenemos en cuenta que sólo un sector muy selecto de la población tenía acceso a formación y estudios.
En aquellos años, sufrimos el bombardeo publicitario de una nueva España con, por ejemplo, la famosa película rodada y proyectada en 1953 Bienvenido Mr. Marshall en la que, la llegada de ricos extranjeros de origen americano en la búsqueda de nuevas inversiones, salvarían a todo un pueblo del hambre y la miseria que se vivía en aquellas décadas; paradójicamente, hambre y miseria creadas por el mismo régimen franquista que abanderó la película y lamentablemente, hambre y miseria que muchos no aceptan pero… ya asoma por el horizonte.
Y esta filosofía nos hizo muchísimo daño en nuestras latitudes pues, con la llegada de turistas del norte de Europa, ávidos en el disfrute de nuestras magníficas temperaturas anuales, nuestras hermosas y tranquilas playas, así como de inversión inmobiliaria en el nuevo sector emergente del turismo, con el taco en mano, compraron muchísimas fanegadas en Canarias sustituyendo entonces plantaciones de tomates, papas y plátanos por apartamentos, piscinas y hoteles para atender el descanso de los nórdicos y peninsulares de bien que empezaron a elegir Canarias como nuevo destino maravilloso para el disfrute de sus vacaciones… y residencia.
Si quieren tener una visión real de la magnitud de lo que ocurrió en aquella década, pueden visitar la fototeca de 1960 a 1970 de imágenes aéreas en el visor web de Grafcan y visualizar los drásticos cambios de uso de los terrenos entonces existentes, en apenas tres años.
Muchos de nuestros antepasados entonces, abandonaron el trabajo en el campo para atender una nueva economía que, lejos de mejorar la vida de los canarios, lo que hizo fue asentar una estructura de poder y economía que hoy en día está estrangulando a los isleños, los recursos de las islas y su entorno.
Pasamos de tener la total disponibilidad de alimento creado en nuestro territorio y la gracia de poder disponer de nuestra propia agua (de hecho, exportábamos al exterior), a depender totalmente de tecnología industrial y de recursos del exterior para alimentarnos, tanto a nosotros, como al visitante… y a perder los derechos de propiedad del agua.
En 2026, hay muchas poblaciones en las islas (Lanzarote es una de las más perjudicadas) que sólo disponen de abastecimiento de agua unas escasas horas a la semana donde, al mismo tiempo, zonas de asentamiento turístico, reciben a diario agua en sus piscinas para filtrar adecuadamente y holgadamente los orines de los turistas.
En 2026, las islas necesitan abastecerse diariamente de muchísimas toneladas de alimento y recursos esenciales a través de los distintos puertos existentes en el archipiélago. Puertos que, en caso de que los diferentes conflictos internacionales se consoliden o, peor aún, se extiendan en el tiempo, harían disminuir exponencialmente los necesarios atraques de buques para el abastecimiento de alimento y resto de necesidades. No nos conviene olvidar lo ocurrido durante la pandemia de 2020 porque fue un episodio en el que, por su repercusión global y su afección a todos los países del planeta, no hubo otra que unirse pero; ¿qué pasaría en Canarias si la causa de desabastecimiento fuese por una guerra exterior? ¿habría una respuesta........
