menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Cuba: El tedio revolucionario

10 1
06.03.2025

Por Orlando Márquez*

Quince años atrás tuve la oportunidad de involucrarme en el proceso de diálogo que permitió la excarcelación de 53 prisioneros políticos, de aquellos 75 que habían sido condenados en 2003 y cuyas esposas, madres, hermanas e hijas, habían luchado con heroicidad durante siete extenuantes años reclamando su liberación. Solo ellas saben lo que padecieron y soportaron.

La oportunidad me la dio el fallecido cardenal Jaime Ortega, tal vez el principal protagonista del lado de la Iglesia, por su insistencia y empeño en procurar un diálogo más productivo con Raúl Castro.

Aunque la Iglesia estuvo abierta desde el inicio a la posibilidad de un diálogo auténtico, con Fidel Castro, no fue posible. Desde el principio estuvo claro que el Comandante no aceptaba el menor cuestionamiento de sus decisiones revolucionarias, siempre más importantes que cualquier otra. En otras palabras: Si piensas como yo, eres revolucionario y por tanto no cuestionarás; si no piensas como yo, eres contrarrevolucionario y no hay nada de qué hablar.

Los encuentros oficiales que Fidel Castro sostuvo con líderes religiosos -incluidos obispos católicos- en algún que otro momento que consideraba necesario, servían para dos cosas fundamentalmente: responder él personalmente a viejos reclamos para los cuales la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC no tenía respuestas o tenía orden de no autorizar; o para exponer sus criterios definitivos.

Sirva como ejemplo la Pastoral “El Amor todo lo espera”, de 1993. Buena pieza de magisterio episcopal, cuyos orígenes están en una carta privada que los obispos habían dirigido a Fidel Castro un par de años atrás, en la que alertaban sobre la necesidad de introducir cambios en la vida nacional ante el evidente deterioro que comenzaba a dañar a los cubanos. No la he visto personalmente, pero me consta que la respuesta del carismático comandante........

© Café Fuerte