Pródigo en el amor
Autor(es): Sahily Tabares
El poeta trovador Silvio Rodríguez, y su inseparable guitarra, estimulan la urgencia del sentimiento que debe cultivarse en el mundo saturado de violencias y muerte
Fotos. / Yasset Llerena
Al verlo en el escenario, incluso sin escucharlo, alerta hacer memoria. Sin que nos lleguen los audios del sonido, vuelven con él textos y músicas, y los tarareamos bajito. Estimulan sensaciones de larga data arraigadas en el poeta trovador. La confesó hace años en La canción de la trova (1966): “Pues siempre que se cante con el corazón /habrá un sentido atento para la emoción de ver / que la guitarra es la guitarra sin envejecer”
Silvio Rodríguez cultiva la herencia de la trova cubana. Fiel a ese legado lo asume en Cuba y el mundo. Es un acto de fe. Lo protagonizan el artista y el amor, sentimiento inmanente de su obra. Ambos impresionan desde fecha temprana, acunan la inspiración motriz y los propósitos revelados: “Me interesa acercarme a los demás. Acercar los demás a mí. Esta necesidad crea nexos inevitables con generaciones. En su quehacer fluye el tiempo vinculado al amor. Es un arraigo de antaño. Quizás poco es recordada la hermosa pieza María (1967), en la que amansa los gozos inocentes de la adolescencia y la juventud: “El tiempo pasará y no te importará seguir diciendo amor/frente al primer........
