menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La culpa (bendita) es de Nacho

18 0
02.04.2026

La culpa (bendita) es de Nacho

Autor(es): Rafael Pérez

Un recorrido por la entrevista deportiva –oficio, límites y humanidad– desde la experiencia de un periodista cubano que ha dialogado con leyendas

En realidad, la culpa no es de aquel protagonista de la tan recordada telenovela cubana Tierra Brava. Ni tampoco lo es de Nacho Machín. Pero este segundo sí tiene algo que ver con que yo me haya sentado a escribir… y usted a leerme.

Todo empezó así: este colega –quien dio sus primeros pasos periodísticos en nuestra legendaria revista BOHEMIA, fundada en 1908, de la que Fidel dijo que no podía desaparecer– y hoy trabaja en el diario Granma, me lanzó varias preguntas.

Fueron curiosas, directas, sobre un género al cual quiero mucho: la entrevista, en este caso la deportiva. Las necesitaba para su portafolio de graduación.

Le respondí con la técnica, pero me quedé pensando en la esencia. Y entonces, entre pregunta y respuesta, empezaron a aparecer mis fantasmas de estos 44 años.

Las entrevistas deben comenzar antes de la primera pregunta. Lo hacen en la preparación. En la forma de mirar. En ese instante en el cual el atleta decide si va a responder… o a protegerse. Porque no es un cuestionario. Es un encuentro.

Dos personas frente a frente. Una viene de competir, de ganar o perder. La otra intenta entender qué pasó realmente, más allá del resultado. Porque el deporte engaña: parece que todo está en el marcador, en el cronómetro, en la estadística. Lo más importante casi nunca está ahí.

Por eso sirve para buscar lo que no se ve: el miedo antes de salir, la duda no confesada, la fe que sostiene, el sacrificio que no aparece en la foto.

Para llegar a eso no basta con preguntar. Hay que prepararse, conocer al entrevistado más allá de su ficha. Saber de dónde viene, qué ha vivido, qué se juega en ese momento. Y, sobre todo, saber escuchar.

Porque muchas veces la mejor pregunta no estaba en la libreta. Sale de una pausa. De una evasiva. De algo que se dijo… a medias. El buen entrevistador no persigue respuestas:........

© Bohemia