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Prometieron no tocarlas: la metáfora de las 40 horas

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28.07.2026

En el debate de Anatel del 9 de diciembre de 2025, José Antonio Kast fue categórico: “No vamos a tocar las 40 horas […] y le vamos a garantizar que después de esas 40 horas usted va a llegar a su casa”. “Llegar a su casa” no era una garantía, era una figura retórica. Siete meses después, su gobierno ingresó un proyecto que permite mantener durante meses jornadas superiores a las 40 horas sin costo adicional, amplía hasta doce los domingos consecutivos que se pueden trabajar una vez al año y convierte en tiempo diferido lo que antes se pagaba como hora extraordinaria. La promesa no se incumple borrando el número 40, sino alejando de la vida cotidiana el tiempo que ese número debía devolver.

Conviene recordar de dónde viene esta iniciativa. Los parlamentarios republicanos votaron en contra de la Ley de 40 Horas en 2023 y la calificaron de “populista”. Meses después, consultado en el debate de ARCHI sobre si revisaría la medida, el propio Kast respondió: “Vea cómo la votamos: en contra”. Su entonces vocero y hoy vicepresidente del partido, José Carlos Meza, fue más lejos: “¿Qué saco yo con decirle a la gente que se va a ir más temprano a la casa? ¿A qué? A encerrarse”. Entonces, este proyecto no es un accidente técnico. Es la forma de tocar una reforma que se prometió no tocar.

El propio gobierno de Kast lo admitió. Las 40 horas no se modifican en el número, pero sí en la manera de promediarlas. Ahí está la clave. El guarismo permanece, pero se derogan sus efectos, vaciando en el tiempo lo que la ley debía garantizar cada semana. Actualmente, el ciclo de distribución promediada no puede exceder........

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