Septiembre Generación X: ese divino tesoro
Se nos vino septiembre y ni siquiera lo notamos. De ahí su resuello iracundo el primer fin de semana, con ráfagas de puelche que anduvieron despeinando a más de un patriota. Esa era, precisamente, su idea: recordarnos que llegó y que, aunque el vendaval no siempre trae tormenta, debe respetarse. ¿Y cómo no? Si julio siempre es julio. Pero septiembre…nunca es igual. Porque septiembre es el hijo malcriado de Chile que creció con traumas y resentimientos. ¿Y cómo culparlo, si además de ser fruto de un coito no consentido, aún no puede optar a una terapia de reparación integral? Menos ahora que el sistema está colapsado por esa epidemia de trastornos alfabéticos neogeneracionales —fruto de la «crianza burbuja» posmilitarista— que tiene hasta a los psicólogos en reposo psiquiátrico.
La buena noticia es que tendremos cueca al aire libre, porque, según los videntes del clima, las lluvias harán un «aro, aro, aro» sobre las ramadas dieciocheras desde la región de Los Ríos hacia el norte. Lo no tan bueno es que septiembre nos pilló con las chaucheras medio vacías, por obra y gracia de nuestro querido «Golden Boy» de Hacienda. Habrá que desempolvar, por lo tanto, el vestido de china y el sombrero de huaso, pues, ni soñar con renovarlos. ¿Qué........
