Que nadie muera en la calle
En estos húmedos y gélidos días, vuelve una pregunta que escuchamos con frecuencia: ¿por qué hay personas que prefieren quedarse en la calle antes que ir a un albergue?
La respuesta nunca cabe en una frase. Nadie elige dormir bajo la lluvia por comodidad. Muchas veces, quien rechaza un albergue no está rechazando ayuda. Está intentando no perder el último espacio que siente suyo, el lugar donde guarda sus escasas pertenencias, donde conoce el entorno y donde todavía conserva una mínima sensación de control sobre su vida.
Otras veces pesan experiencias traumáticas, problemas de salud mental, consumo, miedo, desconfianza o la dificultad para convivir en espacios colectivos.
Comprender esa realidad no significa justificarla. Significa intervenir con inteligencia, humanidad y perseverancia. Por eso resulta injusto descalificar las Rutas Calle o el Código Azul calificándolos únicamente como respuestas asistencialistas. Quienes........
