Cómo perder la democracia
Leo en el diario italiano La Repubblica un extenso reportaje sobre el retroceso de la democracia en el mundo. Su título hablaba de un mapa de los derechos que se estrechan y de un avance de las autocracias. Los datos provienen principalmente del último informe del Instituto V-Dem, vinculado a la Universidad de Gotemburgo, una de las mediciones más completas sobre la calidad de las democracias contemporáneas.
El cuadro es más que preocupante. Al finalizar 2025 había en el mundo 92 autocracias y 87 democracias. Cerca de tres cuartas partes de la población mundial, un 74%, vivían bajo regímenes autoritarios o derechamente dictatoriales. Solo el 26% residía en democracias y, dentro de este grupo, apenas un 7% de la población mundial lo hacía en democracias liberales, es decir, en países donde no solo existen meras elecciones, sino también derechos civiles, libertad de expresión, independencia judicial y contrapesos efectivos al poder.
Estos datos enseñan que la democracia ya no suele morir como en el siglo pasado, entre tanques, estados de sitio y parlamentos clausurados (véase Chile). Ahora puede extinguirse lentamente, incluso bajo gobiernos elegidos. Primero se desacredita a los tribunales, luego se hostiga a la prensa, se presenta a la oposición como enemiga del país, se copan los organismos fiscalizadores y se modifica la legislación electoral para favorecer a quienes gobiernan. Aparentemente el edificio democrático permanece en pie, pero sus cimientos comienzan a ser socavados.
Esa transformación explica que el retroceso alcance hoy a países que parecían protegidos por instituciones antiguas y tradiciones republicanas. El informe de V-Dem menciona procesos de deterioro en Estados Unidos y otras naciones occidentales. El caso estadounidense resulta especialmente perturbador, porque durante décadas ese país se presentó como referencia de la democracia liberal. Según el estudio, Estados Unidos descendió desde el lugar número 20 al lugar 50, debido al........
