Entre olés en Wembley
Memorias de NY.- Han pasado 68 días, pero tengo tan fresco en mi memoria todo lo sucedido en aquel 19 de julio que sería casi capaz de contar todo lo que hice desde que empezó ese domingo, bastante temprano porque los nervios me impidieron dormir con normalidad, hasta que finalizó muy entrada la madrugada, cuando me uní a mi hijo en Cibeles para celebrar la conquista de la gloriosa segunda estrella. No olvido aquella marcha feliz y rojigualda por las calles de la capital (y de todas las plazas de la piel de toro) con ese cántico que instaló la afición de forma espontánea con la mítica canción de Nino Bravo “Un beso y una flor”. El gol mágico de un valenciano como Ferran, fue secundado con la banda sonora de otro valenciano inmortal e ilustre como lo fue Nino Bravo, una voz atronadora que acompañó mis años de infancia en el barrio. Me quedo con esa parte de la letra que me hace pensar que nuestra amada y admirada Selección no se conformará con lo mucho conseguido e irá a por más: “De día........
