El neón para el que se lo merece
Un lugar común en el exitoso recorrido de España en el Mundial consistió en colocarse en la posición del derrotado, punto de vista que se prodigó en una amplia proporción de la prensa internacional. Este punto de vista colocó a España, que venía de ganar la Eurocopa y los Juegos Olímpicos de 2024, en una situación paradójica. Pasaba por debajo del radar, expresión que se utilizó con frecuencia para no reparar en los abundantes méritos del equipo. Los llevó hasta la prórroga del último partido.
El Mundial estableció una narrativa muy propia de los tiempos que corren. Se procedió a un discurso individualizador enfocado en las estrellas predeterminadas. Resultó más fácil aún porque Messi, Mbappé, Kane, Bellingham y Haaland respondían con números y una atractiva historia que contar al público. Que el Mundial se celebrara en Estados Unidos, gobernador de la competición desde los cuartos de final, empujó todavía más a una visión individualista, más fácil de vender, más cercana a la codicia comercial de la FIFA y, desde luego, totalmente adscrita al modelo estadounidense del deporte. De vida, más bien.
Hasta las semifinales pareció un Mundial a la americana, según las reglas deportivas........
