La paradoja de la espontaneidad en el fútbol
El año pasado, Marcus Thuram marcó de cabeza para el Inter ante la Juventus tras un saque de esquina. Seis minutos después, su hermano menor, Khéphren Thuram, respondió también de cabeza para la Juve, igualmente a balón parado. Su padre, el legendario Lilian Thuram, estaba en la grada para disfrute propio. En el tramo final, los hermanos se acercaron y se taparon la boca con las camisetas para hablar. Me habría encantado saber qué se dijeron en semejante momento. Pero cualquier “enhorabuena, bro” —imaginemos— que hubiera trascendido habría sido interpretado como alta traición y sometido a........
