La banda de un solo hombre
La llamada Revolución Cultural China fue un tiempo donde la ideología que rayaba en actos de fe o un modelo inquisitorial cubierto con una delgada capa de marxismo mantuvo al poderoso país asiático bajo el signo del terror, las hambrunas, las tras económicas y un exceso de frases militantes y libritos rojos que inundaron el mercado occidental.
Desde el asesinato de gorriones que serían señalados como cómplices de los enemigos de China en las bajas cosechas, hasta la persecución y liquidación de críticos, científicos e intelectuales, todo era sospechoso y todo lo que no fuera un militante descarnado tendría que ser borrado del mapa político, histórico y social. En esas aguas se bañaran muchos de los que hoy detentan el poder en Venezuela, cada uno con más fortuna y bienes que el otro, claro cada uno tomaría la experiencia como la realidad y su sapiencia e inteligencia le ayudaría a entender.
Aquí no hablaremos ni de Piñate y tampoco de Soto Rojas es que son como el doble seis en el juego del dominó a alguien le tocara tener esa gorda numeración, pero todos desean deshacerse de dicha pieza lo más pronto posible. A veces creer que el marxismo o quienes dicen aplicarlo a sus procesos políticos son absolutamente materialistas históricos y dialecticos es poco menos que inocente, quien visite Cuba después de 67 años de revolución y declarar socialista el carácter de su fenómeno político, podrá apreciar que no hay marxistas y si santeros, que nadie canta La Internacional y si cantos yorubas. Pero volvamos aquellos días en que Mao Tse Tung decretaba tamaña insensates. «los gorriones son una de las peores plagas, son enemigos de la revolución, se comen nuestras cosechas, mátenlos. Ningún guerrero se retirará hasta erradicarlos, tenemos que perseverar con la tenacidad del revolucionario».........
