Segunda carta a Nicolás: los poderes creadores del pueblo
Introito
En el palafito de mi comadre y camarada Leida Rodríguez vive con ella su hijo Leo, pescador desde niño, portador excepcional del humor y la sabiduría que caracteriza al pueblo añú del Lago Maracaibo, como a la gran mayoría del pueblo trabajador venezolano, ese mismo en el que creía Aquiles Nazoa, autor original de la magnífica frase-verso, aunque el discurso oficial ha creado confusiones otorgándole a otra persona la autoría del texto más colectivo y discutido de la Constitución: su Preámbulo.
En octubre de 2013 comencé la aventura -a tientas- de grabar videos con testimonios del pueblo añú, lo hice particularmente porque llegué a la conclusión que el discurso visual le había ganado la carrera al escrito, y no habíamos logrado hacer notar la presencia del pueblo primero y único en habitar estas aguas, que seguía resistiendo sin voz, la invisibilidad a que lo condenó la colonia, la república oligárquica centralista y el imperialismo petrolero.
En ese amado rancho, donde alguna vez cantó Alí Primera, conspiró Alí Rodríguez, hizo campaña José Vicente, grabamos a Leida y su familia. Todas las vivencias narradas fueron bellas, conmovedoras. Al tocarle el turno a Leo, los presentes estábamos boca abierta, piel erizada y ojos llorosos. Leo nos hizo reír con anécdotas fantasiosas, pero cuando habló en serio, dejando de lado su risa pícara, yo le apunté "Leo vos habláis........
