Mujeres en la emergencia sísmica en Venezuela: cuando la crisis la sostienen las mujeres
Los fuertes terremotos que han sacudido Venezuela han dejado al descubierto no solo la fragilidad de la infraestructura urbana y la desigualdad social, sino también una dimensión menos visible pero estructural de la catástrofe: su impacto diferenciado sobre las mujeres en tanto sostén central de la reproducción cotidiana de la vida. En una situación de emergencia donde miles de familias permanecen en las calles o en refugios improvisados, la crisis no se vive de forma neutral, se organiza sobre una estructura previa de desigualdad de género y clase que determina quién sostiene la vida en condiciones de catástrofe.
Una crisis que se monta sobre desigualdades preexistentes
Venezuela es un país atravesado por altos niveles de pobreza y precariedad estructural, resultado de un proceso prolongado de crisis económica, deterioro de los servicios públicos y precarización de las condiciones de vida. Según la ENCOVI 2025, más del 68% de los hogares vive en situación de pobreza y una proporción significativa en pobreza extrema, en un contexto de crisis salarial, debilitamiento de la infraestructura social y dificultades generalizadas de acceso a vivienda y servicios básicos.
Estas condiciones no constituyen un “escenario de fondo”, sino la base material de organización de la vida social, sobre la cual se producen y se amplifican las crisis. La desigualdad no es un efecto secundario, sino una forma estructural de funcionamiento de la sociedad que determina de manera directa quiénes están expuestos a la vulnerabilidad y con qué recursos cuentan para enfrentarla.
En ese marco, las desigualdades de género se articulan con las desigualdades de clase. Los hogares con jefatura femenina, así como las mujeres de sectores populares en general, enfrentan mayores niveles de pobreza, mayor inserción en la informalidad laboral y una sobrecarga estructural del trabajo no remunerado de cuidados y reproducción cotidiana de la vida.
Esto expresa un fenómeno más profundo: La feminización de la pobreza no es solo una estadística, sino un mecanismo estructural mediante el cual la organización social de la reproducción descarga de forma sistemática sobre las mujeres el sostenimiento cotidiano de la vida en condiciones de precariedad creciente.
La crisis de los cuidados como crisis de reproducción social
Lo que emerge con fuerza en la situación de emergencia no es solo el impacto del desastre, sino el deterioro súbito de las condiciones materiales que permiten el sostenimiento cotidiano de la vida. En contextos donde la vivienda colapsa, se interrumpen servicios básicos o se vive en condiciones de hacinamiento o desplazamiento, se vuelve evidente que la reproducción de la vida no está garantizada de manera colectiva ni estable en un país de profundas carencias para las mujeres y familias de la clase trabajadora.
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