Manifiesto por una democracia global, genuina y legítima
La humanidad se encuentra hoy en una encrucijada histórica donde los mecanismos diseñados para garantizar la paz y el orden mundial muestran signos inequívocos de agotamiento. La Carta de las Naciones Unidas de 1945, nacida del trauma de la postguerra, fue un logro extraordinario para su tiempo; sin embargo, el mundo del siglo XXI no es el mismo. La obsolescencia de nuestras instituciones internacionales no radica en sus nobles ideales, sino en su estructura operativa. Hemos permitido que el concepto de Nación sea secuestrado por el de Gobierno de turno. Esta distorsión ha convertido a los organismos multilaterales en escenarios de defensa de intereses ejecutivos y agendas ideológicas temporales, dejando a los Estados y a sus instituciones permanentes sin una voz auténtica. Es urgente una transición: pasar de una diplomacia controlada por los gobiernos a una diplomacia que represente la totalidad de los Estados y a sus ciudadanos.
Desde la profunda convicción........
