Campeones
¡Qué pena con el compañero Trump! ¡Qué vergüenza, coño! ¿Cómo es posible que le ganamos al equipo del jefe, del patrón, del capo de los capos, del no hay para más nadie? La gente que inventó el béisbol y venimos nosotros, una cuerda de marginales, y le ganamos el campeonato mundial. Y en Miami, la casa de la honestidad y la lucha y la decencia. Hemos gastado todos los reales del mundo comprando medios y periodistas para que digan lo que a nosotros se nos ocurra, y no fuimos capaces de comprar a cuatro o cinco peloteros de esos para que se dejaran ganar por el equipo del patrón. No me jodan. Uno está soportando esta pena tan honda porque uno es guapo. Después de que el compañero Trump nos hizo el favor de llevarse al dictador y a su esposa, ilegalmente, claro, pero eso nos importa un carajo, venimos nosotros y le ganamos el juego por el campeonato mundial de béisbol. Qué manera de pagarle ese favor, es que nosotros no aprendemos a querer a los que tenemos que querer. Y pareciera que no los podemos querer porque no sienten lo que uno siente. Debemos entender que la historia de nuestro amor por Trump es la historia de un amor como no hay........
