Sin plan electoral, con plan insurreccional: Rememorando el sofisma del “despojo electoral” – julio 2024 en Venezuela
Las elecciones, en este caso las presidenciales, no representaron el fracaso del proceso electoral, sino el fracaso reiterado de una oposición radical que insiste en buscar atajos fuera de la vía democrática.
NOTA DEL AUTOR: El presente texto es una remembranza elaborada con distancia temporal sobre las elecciones presidenciales celebradas en Venezuela el 28 de julio de 2024. No se trata de una crónica inmediata ni de un balance coyuntural, sino de una reflexión política basada en la experiencia electoral y en el análisis de los procesos organizativos que preceden y determinan cualquier resultado comicial.
Su propósito es aportar elementos para una comprensión estructural del debate poselectoral, más allá de los relatos mediáticos construidos en el fragor del momento.
Introducción
Los temas relativos a la República Bolivariana de Venezuela, su gobierno y la dirigencia chavista se mantienen siempre en la actualidad, aun cuando el tiempo parecería que los superaría. Por ese motivo vuelvo sobre el manido tema de las elecciones nacionales efectuadas el 28 de julio de 2024, en las que tuve el honor de participar como observador, al igual que en innumerables eventos anteriores y posteriores al citado, tanto en la patria de Bolívar, Chávez y Maduro como en otros países.
Lo hago porque quien tiene una mínima experiencia electoral, como es mi caso tras haber sido diputado durante catorce años, sabe que para competir y ganar unas elecciones no bastan los "millones de chaflán". Más allá de la abundancia de recursos —como los que ha tenido y tiene la oposición radical venezolana— se requiere una maquinaria partidaria motivada, movilizada y técnicamente preparada con muchos meses, o incluso años, de antelación al certamen, con todo dispuesto y previsto para el Día D.
Por lo expresado precedentemente, resulta indignante la facilidad con la que la mediática manipuladora ha logrado posicionar la idea del supuesto robo de las elecciones del 28 de julio de 2024. Sin embargo, hoy es el propio presidente Donald Trump quien implícitamente se ve obligado a reconocer que esa oposición nunca ganó esas elecciones, pues de haber sido así no se habrían diluido con tanta rapidez los millones de electores que, según la narrativa de........
