menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Del informacionalismo a la colonización del comportamiento humano: un monólogo decolonial sobre el capitalismo contemporáneo

16 0
20.03.2026

Desde finales del siglo XX, la sociedad ha atravesado una mutación histórica comparable a la Revolución Industrial. Las tecnologías digitales no solo reorganizaron la economía, transformaron la cultura, el conocimiento, la subjetividad y las formas de poder. Lo que comenzó como una revolución informacional terminó configurando una nueva forma de acumulación capitalista que ya no explota únicamente el trabajo, sino también la atención, la mente y la vida cotidiana.

Imaginemos un monólogo decolonial de varias conciencias de algunos de los teóricos que mejor han interpretado las metamorfosis del capitalismo contemporáneo: Manuel Castells, Zygmunt Bauman, Ludovico Silva y Shoshana Zuboff.

No es un conversar convencional. Es un encuentro de ideas que se entrelazan para comprender un fenómeno central de nuestro tiempo: la transformación del capitalismo desde la explotación del trabajo material hasta la colonización y colonialidad del comportamiento humano, mediante datos, algoritmos y plataformas digitales.

Es un recorrido teórico categorial desde el Informacionalismo de Castells, pasando por la modernidad líquida de Bauman, la plusvalía ideológica de Ludovico Silva, hasta llegar a la plusvalía de la conducta descrita por Zuboff. Más que teorías aisladas, estas perspectivas teóricas, forman una genealogía crítica del capitalismo contemporáneo.

Manuel Castells, con la serenidad de quien cartografió una nueva sociedad antes de que la mayoría supiera que existía. Lo que vivimos no es simplemente una revolución tecnológica. Es el surgimiento de un nuevo modo de desarrollo histórico: el Informacionalismo. En la era industrial, el motor de la economía era la energía. La productividad dependía de la capacidad de producir y distribuir energía para alimentar las fábricas, en la sociedad contemporánea el recurso estratégico es otro, la información. Ahora, la productividad y el poder, no dependen tanto de la maquinaria física, sino de la capacidad de generar, procesar y transmitir información; la sociedad hoy está estructurada en redes globales que reorganizan la economía, la política y la cultura en lo que yo denominó la sociedad red.

Esta transformación produjo y producirá cambios profundos en la experiencia humana, transformará el espacio, el tiempo, el conocimiento. Con la transformación del espacio, la vida social tendrá dos dimensiones: a) El espacio de los lugares, donde viven las personas, b) El espacio de los flujos, donde circulan capital, información y poder. Las decisiones que afectarán a millones de personas pueden tomarse en redes financieras o tecnológicas ubicadas en cualquier punto del planeta.

La transformación del tiempo, introduce una nueva temporalidad, el tiempo atemporal. Las redes digitales rompen la secuencia lineal del tiempo industrial y producen un presente permanente de simultaneidad global. La transformación del conocimiento, saber ya no significará únicamente memorizar o acumular información, va a significar saber navegar en redes de información, conectar datos y recombinarlos. Las universidades ya no monopolizan el conocimiento. El saber circula por redes abiertas, aunque no necesariamente democráticas. El poder en la sociedad red reside en la capacidad de conectar o desconectar actores de las redes globales. Quien queda fuera de la red queda fuera del sistema.

Zygmunt Bauman, con su tono melancólico interviene, si la modernidad industrial era sólida, instituciones estables, carreras laborales previsibles, identidades relativamente duraderas, la modernidad digital es radicalmente distinta.Todo se vuelve fluido, los empleos se vuelven precarios, las identidades se fragmentan, las relaciones humanas se vuelven temporales, las biografías se convierten en trayectorias inciertas. El ser humano contemporáneo es como un turista existencial que transita por múltiples experiencias sin encontrar estructuras duraderas; las redes digitales intensifican esta condición. Las plataformas prometen libertad, conexión y visibilidad, pero también generan inseguridad permanente y competencia constante por la atención. El resultado es un sujeto: hiperconectado, singularizado, vulnerable, expuesto a las dinámicas del mercado digital. Bauman Mirando a Castell dice: “La sociedad red produce movilidad global, pero también produce nuevos desechos humanos: aquellos que no logran integrarse en las redes del capital”.

Ludovico Silva: intervienen desde una perspectiva ideológica radical, nos interpela, cometen un error si creen que el capitalismo domina solo la economía o la tecnología, recuerda que el capitalismo siempre ha tenido una dimensión ideológica profunda. Inspirado en Marx, pero también en la crítica cultural de la Escuela de Frankfurt, desarrollé la categoría de plusvalía ideológica. Así como el capital extrae plusvalía del trabajo en la fábrica, también extrae valor de la producción de conciencia social. Los medios de comunicación, la publicidad y la industria cultural producen representaciones del mundo que: Ocultan las contradicciones del sistema y legitiman el orden social existente; la ideología no es simplemente un reflejo deformado de la realidad. Es una expresión activa que la produce y la oculta al mismo tiempo. El capitalismo digital hereda esta lógica, pero la perfecciona, no se limita a producir mensajes.

Produce ecosistemas informativos completos: burbujas de información, cámaras de eco y algoritmos que seleccionan lo que vemos, leemos y escuchamos y predicen nuestros perfiles conductuales. El resultado es una nueva forma de dominación simbólica. No solo consumimos ideología, vivimos dentro de ella, transforman nuestra subjetividad y cotidianidad, en ajenidad, alienándonos.

Shoshana Zuboff, nos informa que su análisis es inquietante, el capitalismo ha descubierto un nuevo territorio de explotación y extracción de valor, la conducta humana. Las plataformas digitales no solo ofrecen servicios, recolectan masivamente datos sobre: nuestras búsquedas, nuestros desplazamientos, nuestras conversaciones, nuestras emociones. Estos datos se convierten en materia prima para sistemas de predicción algorítmica. Las empresas tecnológicas no venden únicamente publicidad, venden predicciones sobre nuestro comportamiento futuro. Esto es lo que Zuboff denomina capitalismo de vigilancia. La lógica económica es clara: extraer datos de la experiencia humana, transformarlos en predicciones conductuales, vender esas predicciones en mercados comerciales; el proceso no se detiene allí, el paso siguiente es modificar la conducta para hacerla más predecible. Así nace la plusvalía de la conducta. El capitalismo ya no explota solamente el trabajo ni la mente. Explota la vida misma y nuestra cotidianidad.

Este conversar imaginario de conciencias, nos ha conducido a una Genealogía de la explotación y extracción capitalista: a) Capitalismo industrial (Carlos Marx), Objeto de explotación: la fuerza de trabajo. Espacio central: la fábrica; b) Capitalismo cultural (LudovicoSilva), Objeto de explotación: la conciencia y las representaciones. Espacio central: los medios de comunicación, el preconsciente freudiano, c) Capitalismo digital (Shoashana Zuboff), Objeto de explotación: la conducta y los datos, Espacio central: la vida cotidiana y nuestra mente conectada

Este proceso revela una expansión progresiva del capital hacia nuevas dimensiones de la existencia humana: Primero el cuerpo, luego la mente, ahora la conducta y la subjetividad.

Reflexiones finales: ¿Qué significa vivir en un mundo donde la vida misma se convierte en fuente de acumulación capitalista colonial y colonializada?

Las teorías de Castells, Bauman, Silva y Zuboff permiten comprender distintas capas de esta transformación de la sociedad actual, que llevan más de cinco décadas de transformación, que no comprendimos, ni alcanzamos a develar, y que hoy nos sorprenden como novedosas e inéditas, por nuestro descuido, ignorancia informativa y desprecupación científica, o ambas a la vez.

Castells nos mostró el Informacionalismo como Paradigma tecnológico de la sociedad red. Bauman reveló la fragilidad existencial de la modernidad líquida. Silva explicó la función ideológica del capitalismo cultural. Zuboff denunció la colonización y colonialidad de la conducta humana por el capitalismo digital.

Juntas, estas perspectivas teóricas dibujan una imagen clara: el capitalismo contemporáneo ya no se limita a organizar la producción económica. Ahora organiza la información, la cultura, la subjetividad y la conducta. El desafío político de nuestro tiempo consiste en comprender esta nueva ontología social para imaginar formas de resistencia y re-existencia democrática. ¿Por qué si la sociedad red puede convertirse en un sistema de vigilancia global, podría ser también un espacio de cooperación, conocimiento compartido y liberación colectiva?

La pregunta que queda abierta no es tecnológica, es profundamente política y civilizatoria.

¿Quién controlará las redes que hoy organizan la vida humana? ¿La relación colonizador colonializado? ¿La lucha de clases? ¿Ambas? Recordemos que Abya Yala es el único continente: ¿Conquistado (encubierto), colonizado y hoy más que nunca colonializado? 

Lectores, ustedes tienen la palabra.


© Aporrea