Rectorado Colectivo para las universidades experimentales
La mejora de la calidad educativa es un clamor que desde hace tiempo se escucha en los más diversos escenarios, tanto en los propiamente académicos como políticos y también en el sector popular. Muchas son las observaciones que se le hacen al sistema educativo sin que hasta ahora se planteen esfuerzos sistémicos y sistemáticos para analizarla y plantear soluciones eficaces.
Y cuando nos circunscribimos a la calidad educativa del sector universitario, también son variadas las observaciones que se hacen, aunque queremos en este escrito plantear que como todo proyecto, la calidad educativa debe comenzar por mejorar la calidad educativa de los que dirigen el proyecto universitario o las instituciones universitarias, según se quiera.
Y cuando las observaciones son más específicas, no al sector universitario como generalidad sino a las universidades denominadas experimentales, encontramos una serie de manifestaciones arrastradas inclusive desde la 4ta hasta nuevos aspectos en su funcionamiento que han sido generados en los últimos 30 años.
Y esa es la gran contradicción que nadie quiere poner en evidencia, por temor de contradecir lineamientos políticos que se consideran socialistas, sin nadie que los ponga a comprobación ni antes ni después.
Es por eso que consideramos que en las universidades experimentales se vive una situación de "socialismo monárquico" donde si bien las autoridades no se atreven a contradecir el discurso politico nacional la estructura de dirección existente y los modos de funcionamiento practicados es dual y contradictorio, mientras en el discurso se habla de "poder popular" y "colectividad", en la práctica se aferran a un hipercentralismo personalista y a una cadena de mando vertical y rígido, personificado por el Rector con características ejecutivas acentuadas y poco consultivas o participativas en el plano académico.
Es por ello que consideramos que la mejora en la calidad educativa de las universidades experimentales podrían iniciarse por la modificación de las características ejecutivas del Rector y dirigirse a la conformación de un Rectorado colectivo que sustituya el modelo jerárquico vigente por uno más ideológica y académicamente centrado en la idea de lo social. En las instituciones universitarias lo social es lo académico, docente, Pedagógico, investigación, proyectos y extensión.
Por supuesto que entendemos que esta es una propuesta que va a contrapelo con las tendencias vigentes no solo en el sector universitario, de colocar personas dóciles y temerosas, que faciliten la toma de decisiones pero que disminuyen la calidad institucional del estado y sin poder presentar resultados políticos valederos.
La propuesta que hacemos es la de un Rectorado Colectivo para las universidades experimentales que si bien constituye una reforma fuerte su aplicación permite superar de inmediato muchos de los males de la educación en las universidades experimentales y que nacen del modelo jerárquico y personalista tradicional caduco. Uno de ellos es el desplazamiento de los docentes de la toma de decisiones.
La propuesta consiste en sustituir la figura unipersonal del Rector por un triunvirato de académicos docentes activos. Con ello se gana que las instituciones educativas quedan en manos de educadores, lo que busca elevar tanto el nivel como la eficiencia en la gestión institucional. Este modelo no es solo un cambio administrativo; es una declaración de principios que alinea la gobernanza con la naturaleza innovadora y flexible de las instituciones experimentales, transformándolas en laboratorios reales de cooperación y democracia participativa.
Los otros sectores, administrativos, sindicales, estudiantiles, egresados, de participar lo harían en un diseño donde su participación nunca puede estar por encima de lo académico, lo pedagógico e investigativo, que es la razón de ser universitaria. Para eso se crean. Todos deben es sumar por el buen funcionamiento universitario experimental visto desde este punto de vista.
El Rectorado Colectivo desmonta inmediatamente el "Culto a la Personalidad" enfermedad presente en las Universidades Experimentales. En el esquema actual, el Rector se convierte en un pequeño monarca que debe lealtad hacia arriba y exige obediencia hacia abajo. Al ser tres docentes activos con responsabilidades comunes, el poder se distribuye y se vuelve técnico-académico, no personalista.
Hay que empezar a trabajar con la coherencia Ideológica, pues si el modelo es socialista, la dirección debería ser socializada. Un rector único en una universidad experimental es, en la práctica, un modelo clausurado. Un Co Rectorado obliga a que la gestión sea un ejercicio de consenso, no de decreto o caprichos.
En el actual modelo monárquico socialista, si el rector falla o se corrompe, toda la universidad sufre con él. En un esquema de tres, existe un control de pares inmediato que blinda la gestión contra la arbitrariedad individual. Y se debe acompañar con los procesos de seguimiento, entrega de cuentas y sustitución de autoridades.
Lo que se propone es, en esencia, democratizar lo experimental de las universidades experimentales. Socializarlo. Es sustituir el control personalista, político individual por la eficiencia colectiva académica. Es llevar la teoría de la participación a la práctica educativa. No deben ser pequeños rectores de áreas separadas, como los vice rectores, sino con responsabilidades comunes, firman, deciden y responden legalmente de manera conjunta por cada acto de gestión.
Se superaría además un problema no menor como es autoridades rectorales que no llenan los requisitos académicos y éticos para formar a la juventud ni dirigir universidades. Y dicho de otra forma, resuelve un déficit de rectores capaces que pueda tener el país.
Es la aplicación práctica de la libertad y el socialismo, un gobierno colectivo universitario garantiza que se aprende a trabajar en equipo y a dirigir democráticamente, dejando atrás la Rectoría Ejecutiva. Es una universidad que enseña en las aulas y en su funcionamiento.
