Inteligencia Artificial para la unidad de la América Nuestra frente a la Desconfianza Estratégica
La desunión de Nuestra América no es un accidente, es el resultado de siglos de 'desconfianza estratégica' fomentada desde Estados Unidos. Hoy con la Inteligencia Artificial tenemos la oportunidad de construir una infraestructura de confianza.
Esta discordia presente desde los tiempos de la independencia, ha tenido grandes costos no solo económicos, sino también políticos y sociales pues hemos enfrentado divididos a las inmensas ambiciones de países mucho más fuertes que nosotros perdiendo la oportunidad de negociar o enfrentar las situaciones con la estructura de un consorcio regional donde cada quien gane fuerza y defienda su visión nacional ampliando las posibilidades de desarrollo y bienestar de todos.
Así que hemos perseguido el anhelo de la integración sin lograr consolidar una unidad de propósito y acción. Esta fragmentación, que no es un fallo diplomático, se ha convertido en un lastre que perjudica directamente el comercio, la capacidad de industrialización y la creación de políticas de beneficio común. En un mundo globalizado que se agrupa en bloques sólidos, nuestra desunión nos condena a mayores niveles de irrelevancia económica y sometimiento y no tenemos ningún proyecto conjunto válido que se pueda mostrar.
Y ya que se reconoce el interés nacional y regional por la unidad dada la afinidad insoslayable que tenemos debemos centrarnos en factores externos que inciden en nuestras dinámicas nacionales y regionales para evitar las acciones conjuntas, siendo los Estados Unidos con su estrategia político-diplomática de la Desconfianza Estratégica, permanente y a largo plazo para mantener abiertas las diferencias el factor más relevante. Lo reflejan directamente en su política internacional cuando privilegian el trato binacional al multilateral. Divide y Reinarás.
El avance de la tecnología proporciona hoy una herramienta que podría ayudarnos a manejarnos con más éxito en estos escenarios y crear nuevas reglas de juego. Destaca la Inteligencia Artificial (IA), que por sus características dialogantes y perfectibles, puede convertirse en un instrumento capaz de ayudarnos a desactivar los conflictos que han estancado nuestro progreso por tanto tiempo. Debemos conectar nuestra problemática geopolítica con una solución tecnológica de vanguardia de amplia cobertura mediática e internacional.
Históricamente, las negociaciones bilaterales en la región han naufragado en el mar de las intrigas que arman los Estados Unidos, el cual sí reconoce la fuerza de la unión, pues nunca aparece solo, siempre con aliados. Nosotros no, pues los cambios de gobierno desmantelan proyectos de integración previos, priorizando la afinidad política sobre el pragmatismo económico y asumiendo la agenda de Estados Unidos sobre la propia o la regional.
Aquí, la IA ofrece una doble ventaja que podemos utilizar, como son el uso de algoritmos de transparencia y el famoso "blockchain" para asegurar que los acuerdos regionales se cumplan y trasciendan el grupo político momentáneo que ocupe el poder en alguno de los países y no quiere la unidad. A la apariencia de unidad, la IA puede aportar una estructura interna de unidad. Se llegaría al punto que su ejecución no depende de si el nuevo grupo político tiene "afinidad" con los otros, sino del cumplimiento de las condiciones pactadas. Con ayuda de la IA se puede convertir la unidad también en un proceso técnico de beneficio mutuo, con más dificultades para desmantelar sin pagar un costo político.
Al actuar como un facilitador técnico, la IA puede proponer rutas de integración basadas en la complementariedad de mercados y la eficiencia logística y en verdades compartidas. De esta manera soslayaríamos uno de los mayores obstáculos para la cooperación que es la percepción de amenaza, fundamentalmente creadas por los Estados Unidos, todo para mantener su hegemonía. La IA puede actuar como un "desactivador de narrativas", identificando cuándo un conflicto es genuino y cuándo es una construcción artificial diseñada para impedir la cooperación.
Y en el ámbito de la neutralización de la desinformación, una IA regional soberana es fundamental, pues las diferencias se siembran mediante noticias falsas que generan miedo y agresividad mutua. Imaginemos una herramienta capaz de detectar y etiquetar en tiempo real campañas de manipulación externa que busquen, por ejemplo, enemistar a las poblaciones de Ecuador y Colombia, Chile contra Perú, Argentina contra todos. Al exponer quiénes se benefician realmente de esa división, la tecnología devuelve la soberanía cognitiva a los países al evitar la "guerra psicológica".
Se puede matematizar los beneficios de la paz, pues la IA puede realizar simulaciones de costo-beneficio con precisión matemática. Al presentar a la opinión pública "mapas de quien pierde y quién gana con la paz y la cooperación entre nosotros", se puede proyectar exactamente cuánto gana o pierde la población en términos de empleo o seguridad alimentaria ante cada escalada de tensión. Cuando se comprende que la división es un "mal negocio" diseñado por intereses ajenos, el apoyo popular a los discursos agresivos debe disminuir. Creemos que la ayuda de la IA transforma la paz en una necesidad económica demostrable. Hay que unirse y organizarse, lo que no es fácil ni con IA.
Se necesita sin embargo el desarrollo tecnológico propio con ayuda de los tecnólogos y las universidades pues son necesarios algoritmos diseñados para nuestras necesidades de integración. Es imperativo con su ayuda entrenar modelos de IA con nuestra propia historia, literatura y necesidades sociales, que priorice en sus respuestas la integración nacional y regional.
Así nos opondremos efectivamente a la "desconfianza estratégica" que ha sido, por siglos, línea de trabajo permanente de las grandes potencias para mantenernos desunidos.
Al automatizar la búsqueda de soluciones y ayudarnos a exponer las trampas de la manipulación, transformamos la tecnología de un instrumento de dominación en uno de liberación. La IA podemos sumarla para convertir al viejo sueño de la unidad latinoamericana en una realidad operativa, permitiéndonos funcionar como un equipo, soberano y próspero ante el mundo agregando un nuevo hito como es el desarrollo conjunto de la IA.
