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De Dien Bien Phu a Teherán: la larga guerra imperial de Occidente contra los pueblos que no se rinden

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07.03.2026

“La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán desde finales de febrero de 2026 actualiza, con nuevos medios y viejos lenguajes, una matriz histórica de guerra imperial que ya había sido experimentada en Vietnam primero por Francia y luego por Estados Unidos: una combinación de intervencionismo externo, guerra aérea masiva, deslegitimación del enemigo mediante la categoría de “amenaza global” y utilización del territorio del otro como laboratorio geopolítico, pero con consecuencias humanas, políticas y civilizatorias que desbordan por completo cualquier retórica de “operación limitada” o “daño colateral aceptable”.

Britannica Editor. Conflicto USA-Israel contra Irán. 6 de Marzo 2026

La ofensiva conjunta iniciada el 28 de Febrero de 2026 bajo el nombre de “Operation Epic Fury”, con cerca de 900 bombardeos en las primeras doce horas contra defensas aéreas, infraestructura militar y centros de mando iraníes, se presenta como una acción quirúrgica destinada a neutralizar misiles, frenar el “programa nuclear” y forzar una “transición de régimen” en Teherán. El propio presidente Donald Trump ha formulado el objetivo en términos abiertamente políticos, llamando a la población iraní a levantarse y proclamando que la permanencia de la República Islámica es “una amenaza” inaceptable para Estados Unidos y sus aliados.

No se trata sólo de destruir capacidades militares, sino de quebrar la estructura estatal y la voluntad política de un país que ha desarrollado, desde 1979, un proyecto de soberanía religiosa-nacional y una red regional de alianzas que Washington y Tel Aviv interpretan como “eje de resistencia” y, por tanto, como desafío frontal al orden hegemónico en Oriente Medio. Esta formulación estratégica remite a la lógica que guio las guerras contra Vietnam: impedir, mediante fuerza abrumadora, la consolidación de un régimen y de un movimiento que, más allá de su pensamiento concreto, encarnan el derecho de un pueblo a determinar su propio destino.

La guerra de Francia contra el Vietnam de 1946 a 1954 fue, en su núcleo, una obstinada tentativa de restaurar el control colonial sobre Indochina frente a un movimiento nacional-popular que se articulaba en torno al Viet Minh. París combinó operaciones de contrainsurgencia rural con la ocupación de grandes ciudades y la instalación de un aparato político títere, mientras recurría cada vez más a la fuerza aérea y al apoyo logístico estadounidense para sostener una guerra que se le escapaba en el terreno.

El desenlace en Dien Bien Phu, donde más de 11.000 soldados franceses terminaron por rendirse tras una larga batalla de sitio, mostró que la superioridad tecnológica no basta cuando el adversario se apoya en una movilización nacional prolongada y dispone de la legitimidad política que sólo otorga la percepción de estar defendiendo la propia tierra contra un ocupante extranjero. Esta lección, sin embargo, no impidió que, una década más tarde, Washington repitiera el esquema en la llamada Segunda Guerra de Indochina.​

Desde 1965 hasta 1975, la intervención de Estados Unidos en Vietnam se consolidó como la mayor guerra “periférica” de la Guerra Fría. Bajo la doctrina de la “contención” del Comunismo y la teoría del dominó, la Casa Blanca construyó la idea que la caída de Vietnam del Sur precipitaría el colapso de todo el Sudeste Asiático bajo regímenes aliados de Moscú y Pekín, convirtiendo así una lucha de liberación nacional en un escenario privilegiado de la pugna entre superpotencias.

El diseño estratégico combinó bombardeos masivos sobre Vietnam del Norte, Laos y Camboya, el despliegue de centenares de miles de soldados, programas de “pacificación” rural, uso sistemático de armas químicas como el agente naranja y la promoción de regímenes locales subordinados al poder estadounidense. Sin embargo, como ha señalado la literatura........

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