La guerra contra Irán termina, pero no el problema. Los precios y la demanda de la energía van a seguir siendo altos
Mientras la reapertura del estrecho de Ormuz alivia la tensión tras la guerra de agresión de EEUU e Israel contra Irán, las consecuencias para el mercado energético pueden durar años.
Los daños en las infraestructuras, la necesidad de aumentar las reservas de petróleo y gas y la creciente demanda eléctrica impulsada por la minería de las criptomonedas, y muy especialmente los centros de datos de la inteligencia artificial, están redefiniendo el mapa energético mundial. En este contexto, las energías renovables, la energía nuclear y las redes eléctricas más robustas se perfilan como elementos clave para garantizar el suministro y atraer inversiones tecnológicas.
Uno de los principales desafíos no es tanto generar más electricidad, sino modernizar unas redes eléctricas que, especialmente en Europa y otros países menos desarrollados de occidente, no han evolucionado al ritmo de la nueva demanda, por lo que podrían convertirse en el gran cuello de botella de la transición energética y del desarrollo de la IA.
Aunque los mercados petroleros han reaccionado con entusiasmo ante el acuerdo entre EEUU e Irán, el cual abre el estrecho de Ormuz y restablece los flujos de petróleo y gas; sin embargo, el regreso a la normalidad podría tardar años, porque no se trata solo de que falte energía durante un tiempo, sino de que la capacidad de producción global puede haber quedado dañada por mucho tiempo como consecuencia del daño que sufrieron las infraestructuras críticas.
El estrecho de Ormuz es una pieza clave para el sistema energético global porque por ahí pasa el 25% de la exportación de petróleo y eso afecta al consumo. Eso implica que va a llevar un tiempo volver a una producción como la que había, desencadenando precios más altos de forma más persistente en el tiempo.
Lo que antes era improbable ahora se percibe como posible, por lo que esa posibilidad empieza a incorporarse al precio como consecuencia de la "prima de riesgo geopolítico", es decir, el sobrecosto asociado a la incertidumbre.
Otra de las situaciones que dispara al alza el precio del petróleo a largo plazo es la necesidad que tendrán los países importadores de petróleo y gas, sobre todo Europa y Asia, de tener más........
