Venezuela pos-Maduro: reacomodo autoritario, tutela externa y encrucijada de transición
La ilegal captura (secuestro) de Nicolás Maduro por parte de fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero de 2026 marcó, sin duda, un punto de inflexión histórico para Venezuela. Sin embargo, la magnitud fáctica y simbólica del hecho corre el riesgo de esconder una constatación menos reconfortante: el derrumbe del dictador no ha significado, al menos hasta ahora, el derrumbe del régimen. Más que ante una transición democrática en marcha, Venezuela parece situarse frente a una mutación intra–autoritaria, condicionada por una tutela externa inocultable y por una estructura de poder que se adapta para sobrevivir, y que convierte a la dictadura heredada en un régimen, en algunos aspectos peor que el que la precedió.
De la captura del Dictador al reacomodo del régimen
El 3 de enero de 2026 no solo se produjo el no tan sorpresivo ataque militar norteamericano, -el cual se saldó con el asesinato de más de 100 personas, incluidos 32 cubanos que,(oh sorpresa), formaban parte de la escolta presidencial, la destrucción masiva de importante infraestructura y equipo civil y militar y la extracción de Maduro del territorio venezolano-, sino también una rápida reacción del entramado institucional controlado por el chavo-madurismo. La entonces Vicepresidenta Delcy Rodríguez, apenas 24 horas después del ataque,-aun sin haber sido juramentada como Presidenta Encargada-, dirige un comunicado al gobierno de los EEUU, firmando cono Presidenta encargada aun sin haber sido juramentada en ese cargo, en el que tendió la mano al agresor y lo invitó "…a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera".
Lejos de abrir un debate constitucional genuino sobre la naturaleza de la falta presidencial, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia optó por una fórmula hecha a la medida: la "ausencia forzada" o "falta temporal" del Presidente, evitando cuidadosamente la declaración de falta absoluta que habría activado dispositivos constitucionales más exigentes de sucesión y eventualmente la convocatoria a elecciones, lo cual por cierto, engrana perfectamente con la opinión vertida sobre este asunto tanto por Donald Trump como por Marco Rubio y por el Secretario de Energía de los EEUU, Chris Wright, quienes en distintos momento han señalado que en Venezuela, por ahora no habrá elecciones y que, en cualquier caso, procesos electorales solo se llevarán a cabo dentro de 18 a 24 meses.
En cuestión de horas, el TSJ ordenó que Rodríguez asumiera la Presidencia encargada, alegando la necesidad de garantizar la continuidad del Estado. Dos días después, el 5 de enero, una Asamblea Nacional de legitimidad severamente cuestionada terminó de completar el cuadro al juramentarla por 90 días como "Presidenta Encargada". Los actores claves del régimen -PSUV, alto mando militar, cúpula judicial y poder electoral- se alinearon con rapidez en torno a una nueva jefa del Ejecutivo, sin alterar los pilares de la arquitectura autoritaria.
El mensaje implícito es claro: el sistema se concibe a sí mismo como lo suficientemente flexible como para sobrevivir a la pérdida física de su figura central, e incluso a un forzado realineamiento geoestratégico y geoconómico del país. El "madurismo sin Maduro" que emerge no es un vacío de poder ni una ruptura, sino una recomposición, una suerte de metamorfosis adaptativa que, demuestra, una vez más, su capacidad resiliente frente al descabezamiento del líder -esta vez por factores exógenos- y aun así ser capaz de conservar la matriz de control político, institucional y territorial.
Sin ánimo de hacer un inventarios exhaustivo de la totalidad de los cambios o hechos más significativos que han ocurrido en el país en el transcurso de este mes, quisiera fijar el foco en algunos que me parecen de la mayor relevancia por su significado fáctico y simbólico, y por sus implicaciones políticas y estratégicas para el futuro del país. Entre ellos cabe mencionar la remoción de prácticamente todos los mandos militares de las denominadas REDI y ZODI, así como de la Guardia de Honor Presidencial, la remoción de importantes personajes dentro del gabinete ministerial, entre ellos Alex Saab, estrecho aliado de Nicolás Maduro por quien el país pagó una suma exorbitante de recursos en su defensa legal en los EEUU, donde se encontraba detenido acusado de lavado de dinero y otros delitos, y liberado por la administración Biden tras un intercambio de Prisioneros.
15-01-2026- a 12 días del ataque de los EEUU, sorpresiva e insólitamente arriba al país John Ratcliffe, Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EEUU y es recibido por la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez. Ambos personajes sostuvieron una reunión de aproximadamente dos horas de la que no trascendieron detalles.
30-01-2026: Luego de que 15 días antes, Delcy Rodríguez presentara ante la Asamblea Nacional do un Proyecto de Reforma de la Ley de Hidrocarburos vigente desde 2006, es aprobado de forma unánime, revirtiendo por completo el carácter soberano del negocio petrolero consagrado en la anterior ley y hasta en la propia Constitución, y propiciando las condiciones más favorables posible a las trasnacionales petroleras, en total detrimento de los intereses del país.
31-01-2026: Llega a Venezuela de Laura Dogu, Encargada de Negocios de los EEUU para Venezuela, con la tarea de reabrir la misión diplomática estadounidense en Venezuela tras siete años de rompimiento de relaciones entre los dos países. Dos días después, se reunió con Delcy Rodríguez "…para reiterar las tres fases que el Secretario Marco Rubio ha planteado sobre Venezuela: estabilización, recuperación económica y reconciliación,........
