Argentina: medio siglo de memoria
La metáfora "un río de gente" se quedó corta este 24 de marzo de 2026 en la ciudad de Buenos Aires. La cantidad de personas de todas las edades, tipos, profesiones, religiones y creencias políticas que desbordaron el centro de esta capital de casi cuatro millones de habitantes, sumó varios ríos. Es la tercera generación que sale a la calle en forma masiva a recordar aquella noche del "Comunicado No. 1" de los golpistas. Con el que se completó la matanza de tipo genocida a los sectores militantes de este país. Fue tan impactante la marcha que no hubo ni señales de los cuerpos policiales que cada miércoles le pegan a los ancianos jubilados que marchan sin descanso cada ocho días contra el gobierno. A las 9.30 de la mañana la presencia ya era notable. A las 11 am la ancha Avenida de Mayo, una de las más antiguas y señoriales de esta ciudad burguesa, se había repletado sobre varias cuadras. A las 2 de la tarde lo que alguien podía meter en la figura "rio", se había transformado en un verdadero delta desbordado de manifestantes. Predominaron las rimadas consignas combativas de una juventud entrenada en elaborar cantos rimados en las canchas de fútbol. En Argentina sigue habiendo la mayor cantidad de masa militante, o gente activa y consciente en el conjunto poblacional. Solo la Venezuela de los años de Hugo Chávez la igualó y superó solo en sus mejores años. La convocatoria más "oficial" invitaba para las 2pm, pero la norma en esta izquierda sin muchas normas, es tener varias convocatorias y luego hacer lo que les da la gana. Si algo se evidenció este día, fue la combinación de masa con entusiasmo y conducta ecuánime. Incluso de las organizaciones más desobedientes. Casi todas las consignas se concentraron en recordar el medio siglo transcurrido desde aquella noche aterradora cuando varios generales y coroneles con sus batallones y cuarteles ocuparon los edificios públicos y convirtieron al desgastado y derechizado gobierno peronista de Estela Martínez de Perón, en una dictadura directa y abierta. Hubo una ruptura y una continuidad. Una corresponsal enviada por quinta vez desde Madrid por un canal oficial, me dijo esto: "Estoy impactada… es como si sumara lo que vi desde hace cinco años en este acto". La Triple A y el genocidio? El último gobierno peronista se bonapartizó tanto, que autorizó al ministro López Rega, llamado "el brujo", a crear la Triple A. Con ese aparato paraestatal (en la Venezuela actual los "colectivos" cumplen funciones similares sin la bestialidad y orden de las tres A. Durante los tres años previos al golpe de Estado del 24 de marzo, la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) asesinó a casi 3 mil militantes del peronismo de izquierda (Montoneros y las Fuerzas Armadas Peronistas, FAP) y a todo militante que oliera a esa ideología en las calles, las fábricas, barrios y colegios secundarios. A un pequeño partido trotskista, el PST, le limpiaron más de 160 miembros y miembros. El genocidio lo inició el propio gobierno y liberó el paso a los militares, aunque no fueron igual ni representaban lo mismo. El de Estela de Perón continuaba y negaba al de un partido de base popular y obrero. El de Videla fue el gobierno de EEUU, como el de Milei 50 años después, las cámaras empresarias, los medios de comunicación y la Iglesia católica.
En el año 2000 le pregunté al coronel Seineldin en una entrevista solicitada por ellos, por qué fueron necesarias las tres A, y me contestó: "Porque eran ellos o nosotros". Fue extraña la respuesta porque este coronel ultra anti comunista me contó que el 23 de marzo a la noche fue convocado en su cuartel y él se negó a participar de un golpe patrocinado por Estados Unidos. Al contrario, el Partido Comunista de Argentina cumplió una orden de Moscú y se reunió con Videla. Seineldín se negó a ser del grupo golpista, per lo apoyó contra sus enemigos más mortales. Muchos de esos "enemigos" no eran comunistas ni de izquierda. Como evidencian las estadísticas de muerte entre 1976 y 1983, casi el 60 por ciento eran obreros y delegados sindicales sin mucha formación ideológica. Otro porcentaje eran adolescentes sin muchas ideas. Los de izquierda eran minoría, aunque todos eran rebeldes.
Para Seineldin, como para Videla, había que matarlos a todos/as… y casi lo logran. 30 mil desaparecidos y desaparecidas indican el tamaño del drama. Aunque el coronel carapintada no explicó quiénes eran "nosotros", luego se evidenciaron en el bando ganador: Estados Unidos, los generales, los empresarios locales y de las multinacionales y una parte de la burocracia peronista de la Central Obrera, dirigentes del PJ y los más de 500 intendentes de la UCR, todos resguardados por los golpistas, como lo evidencian varias memorias publicadas. Este 24 de marzo del 2026 la sociedad democrática de Argentina concentró los reclamos de su memoria en el gobierno de Milei. Casi no hubo afiche, cartel o pintada callejera que no incluyera su imagen en forma de perro llevado por Trump y Netanyahu, o varias formas de "puteada" (la palabrita usada en este país para ofender a alguien) En los trenes fue frecuente el canto de consignas, viejas y nuevas, de una generación que heredó de otra generación y de otra previa, la memoria y la pasión por la resistencia. Una pasión que a veces se confunde con celebración ritual. Tan ritual en los modos y en las letras de los cánticos, que suele olvidarse que están recordando una derrota, la más cruenta de la historia reciente del país. Aquella derrota no llamada así y eso no es correcto, incluso cuando fue relativizada por algunas victorias morales relativas. En Argentina nació el más poderoso movimiento social democrático del continente, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Con muchos más víctimas en Colombia y Guatemala, estas dos sociedades no pudieron generar algo similar a Madres y Abuelas. Pero la altura moral de ambas no es sinónimo de victoria política, sino de triunfo moral y ético, en el sentido de Unamuno en 1936.
