Irán golpea las bases de Estados Unidos y convierte Oriente Medio en un polvorín
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha dejado de ser un choque limitado entre dos países. Los ataques iraníes contra bases estadounidenses en distintos puntos de Oriente Medio muestran que el conflicto se extiende y que cada nueva ofensiva aumenta el riesgo de una guerra regional de consecuencias imprevisibles.
Hay conflictos bélicos que comienzan con un objetivo
aparentemente muy preciso, y concluyen convirtiéndose en algo completamente distinto.
La actual confrontación entre Estados Unidos e Irán parece estar caminando en esa dirección. Lo que empezó el pasado 28 de febrero con brutales ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní ha entrado ya en su séptimo mes sin que Washington haya conseguido doblegar a Teherán, sin que Irán pueda expulsar militarmente a Estados Unidos de la región y, sobre todo, sin que aparezca una salida política capaz de detener la escalada.
Los ataques estadounidenses de comienzos de septiembre y la respuesta iraní contra instalaciones vinculadas a Washington en Jordania, Bahréin, Irak y Kuwait están mostrando hasta qué punto el conflicto ha dejado de ser bilateral. Estamos ante una guerra que atraviesa fronteras, afecta a las rutas energéticas mundiales, convierte las bases estadounidenses del Golfo en objetivos militares y amenaza con implicar cada vez más directamente a los Estados árabes que albergan tropas de Estados Unidos.
DE UNA GUERRA CONTRA IRÁN A UNA GUERRA REGIONAL
Para comprender lo que está ocurriendo, conviene empezar por un hecho elemental: Estados Unidos no combate a Irán desde una posición exterior a Oriente Medio. Posee decenas de instalaciones militares y más de 50.000 efectivos desplegados en la región.
Durante décadas, esa red constituyó una extraordinaria ventaja estratégica. Permitía a Washington proyectar fuerza desde Jordania, Bahréin, Kuwait, Catar, Irak o Arabia Saudí. Pero toda ventaja contiene también su contrario: cuando el adversario adquiere misiles y drones capaces de alcanzar esas instalaciones, las bases dejan de ser únicamente plataformas ofensivas y se convierten igualmente en blancos. La presencia militar estadounidense alrededor de Irán ha aumentado la vulnerabilidad de Washington y de sus aliados regionales y destaca........
