La muerte inesperada, la muerte que nos llega como poder ajeno
Hay formas muy diversas de lidiar con la muerte. O que la muerte lidie con nosotros. No la muerte que nos cabe a todos, en nuestra calidad de mortales, de vivientes y mortales, sino la muerte ajena, intempestiva, la que nos llega, colectiva o individualmente, como un choque inesperado, un asesinato, por ejemplo.
Una visión medieval que mezcla sabiduría y fatalismo cuyas dosis acojonantes tenemos en el Romance del enamorado y la muerte (anónimo, que se estima de finales del siglo 15).
En nuestro paisito, esa muerte, ajena, nos llega casi todos los fines de semana, en la calle, de zopetón. Un muerto en un "accidente" en la ruta. Dos muertos. Una madre y una hija, dos hermanitos.
El causante: alguien alcoholizado.
¿Qué hace el alcohol cuando todavía no te traba la lengua ni te da sueño ni te convierte en un estropajo? Euforia. Apenas eso.
Seguís siendo vos mismo (o misma). Seguís haciendo operaciones aritméticas o de tránsito, pero una pizca más… eufóricas. Te vas p’arriba (antes de caer a fondo).
Si uno es "vino triste", puede incluso ansiar la euforia.
Pero la euforia no te invita a medir, a calcular, a estimar. Todo lo contrario. Te está invitando a sortear la medición, el cálculo, a subestimar toda estimación. Eso, que puede hasta resultar simpático o heroico para invitar a bailar, o para contar una peli a amigos, en la ruta es particularmente peligroso… y criminal.
Porque engaña las capacidades reales. De manejo, de los frenos, de las luces, de las cesiones de paso…
Hace unos años salió una cartelería ingeniosa que procuraba atender esta problemática, mortal. Avisos fúnebres de Iván Amil, Lucía Ebria, Leandro Gado, y varios nombres ingeniosos más, alusivos, de quienes iban muriendo, mejor dicho, siendo matados en las rutas. Bien diseñados, no lograron empero, modificar a los conductores. No se arrancó (al menos tanto como era necesario) la estúpida costumbre, muy machista, de conducir con alcohol en las venas. O con apenas alcohol en las venas.
En Suecia, a mediados del siglo xx, con el auge del automovilismo, la cantidad de muertes en rutas creció arrolladoramente. Es un país con noches muy largas y con nieve y/o hielo en las rutas varios meses al año. Lo que agranda muchísimo el........
