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El salario: el cuento del gallo pelón

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06.03.2026

"Usted quiere que le cuente el cuanto del gallo pelón?" ... "Que si quiere que le cuente el cuento del gallo pelón" . Así se dejaba leer en el famoso manual de alfabetización conocida entre nosostros como Cartilla Abajo Cadenas o Libro de Juan Camejo.

En lo personal, por ahí en los años de 1970 cuando hacíamos la Educación Primaria, nos pareció una cuestión absurda, repetitiva y hasta un abuso a la inteligencia.

Es lo mismo que pasa hoy con el asunto del necesario aumento salarial en Venezuela, dada la llamada "Nueva Situación" tras la invasión de EE.UU en la que dizque entró el país a sangre y fuego, hizo que abrieron recursos naturales al tradicional y poderoso socio del Norte, por eso visitan al país un funcionario tras otro, uno más conspicuo que otro como señores de la guerra entran como río en conuco; y establecen convenios sobre petróleo, gas, minas, entre otros.

Sin embargo, los flujos de recursos financieros no llegan de manera efectiva. Puras promesas, dibujando un futuro de prosperidad, pero aún nada concreto. El Banco Central de Venezuela dizque continúa sancionado por una tal oficina de la Reserva Federal de Estados Unidos, dizque también establecieron un llamado Fondo administrado por otras naciones, Qatar, o no sé cuál otro país, Estados Unidos mismos. Un abuso.

Todo lo anterior no son sino promesas, cosas que no se sostienen en la realidad, como aquel personaje que construyó una casa en el aire o sobre arena y, por otra parte, está la temporalidad. La transformación del modelo económico de Venezuela hoy, hacerlo más moderno, en correlación con el desarrollo de las empresas de clase mundial, con las inversiones de las grandes corporaciones no está en relación con los bonos de guerra o de alimentación que implantaron, sino que, a su vez, tales empresas transnacionales pueden generar empleos bien remunerados. Pero no en lo inmediato.

En Venezuela tales acuerdos no han pasado aún la prueba de la realidad empíricas y del tiempo, en tres meses el pueblo trabajador no ha visto el queso a la tostada. Nada ha mejorado.

Ahora han continuando la discusión sobre las cuestiones sanitarias una trabilla de cretinos, de la llamada Constituyente de los trabajadores petroleros oficialistas con el inefable ministro del trabajo, Pilates. Un sujeto que habla solo de consejos de trabajadores.

Porque en la Venezuela actual subsisten dos modelos aparentes. A saber, el de la economía moderna, con empresas que deben producir según las demandas de empresas transnacionales vinculadas a mercados mundiales y el otro modelo es el llamado economía comunal, como parte de un nuevo tejido social. Con un discurso de soberanía productiva y autonomía, moral republicana. Así, se hace evidente que sigue habiendo una y otra Venezuela.

Es decir, la espectativa que inicialmente creó la Presidenta Encargada de que conserva su soberanía e independencia, Pero los convenios petroleros dizque iban a reflejarse rápidamente en la calidad de vida del trabajador, porque los famosos "fondos" a crear por la administración Trump, que de los 500 mil dólares, apenas llegaron 300$; pero luego no se ha publicado más nada.

Además, especialistas en Unión Radio han dicho que mientras USA no quite las sanciones al BCV, habrá poca disponibilidad de recursos, sino que dependemos de una administración vicaría, ya que en otras palabras la actual situación venezolana ha hecho perder autonomía. En otras palabras, el país no dispone de recursos. En conclusión, la Presidenta no hará aumento del salario, menos con la asesoría de su ministro del trabajo y las federaciones de trabajadores oficialistas. En mayo dará un pirrico aumentos de los ya famosos bonos. Nada más.

Tendrá que abrir esa discusión laboral a los otros sindicatos y federaciones excluidas, como la fapuv y otra gente con empatía con los trabajadores, además de guardar simpatía con Estados Unidos, je je; de lo contrario, todos esos obtusos querrán seguir con los bonos. Por lo que ya será en dos o tres años cuando Venezuela tenga un salario de 100$, no mucho más, ya que por demás no se gobierna para el trabajador, sino para el empresario.

Tendrá que venir el Secretario del Trabajo de Estados Unidos, si es que existe ese cargo en el imperio y sugiera un aumento salarial, porque le da pena que hasta ahora sea de menos un dólar; ahí saldrá con el rabo entre las patas muchos ministros y diputados, unos tarambanas que siempre esperan las órdenes del nuevo amo.


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