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¿Anmistia y reconciliación?

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13.03.2026

Desde qué Nicolás Maduro Moros asumió la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, él y todos sus secuaces en todos los órganos del poder del Estado se valieron de su posición para anular, liquidar o desaparecer toda oposición y toda disidencia, como paso expedito para mantener la política de terror estatal y, así, contarían con una población silenciada y desmovilizada, que les sirvió para vender mediáticamente ante el mundo una supuesta "sociedad en paz y sin sobresaltos", mientras repetían y muchos socios de gobiernos extranjeros le hacían el coro de que "en Venezuela lo que existía o existe aún (como todavía se atreven a mantener) es una polarización política", farsa con la que alivian y desactivan el expediente ante la Corte Penal Internacional (CPI), tanto de Nicolás Maduro Moros, como de sus cómplices.

El caso es que este terrorismo de Estado se agudizó y se mostró de manera vulgar y más agresiva, meses previos a las elecciones del 28/07/2024, potenciado con cárcel, tortura y muerte desde el conteo de los votos, en los que las figuras nefastas de Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez, Tarek William Saab, Wladimir Padrino López, Caryslia y Diosdado Cabello, entre otros, jugaron un papel protagónico, exhibiéndose como los verdugos y criminales que son ante los medios y humillando, sobre todo, a los más humildes, para que el resto de los vecinos se aterrorizaran y se inhibieran de protestar y reclamar por el fraude cometido por ellos.

En esa razzia represiva y terrorista de Estado destacó la imagen sanguinaria del Fiscal General de la República (FGR), Tarek William Saab, quien desde su réproba conducta institucional, se hipergestualizaba y dejaba aflorar todo el morbo y sadismo que guardaba consigo en contra de menores de edad, madres, pobres de barriadas, campesinos, estudiantes, maestros, obreros, profesores universitarios, médicos, personas con enfermedades terminales, niños y jóvenes con condiciones especiales (autismo, síndrome de Down, etc.), buscando culpas desde su fracaso institucional, como un Torquemada de pacotilla. Ha sido un ser malvado y cruel con los inermes y pobres, amparado en el poder circunstancial del Ministerio Público, de donde ha arrastrado al resto de fiscales corruptos que se unieron a ese ejército de la infamia, quienes ordenaban a viva voz y en compañía de grupos armados policiales, parapoliciales, militares y paramilitares, la aprehensión y captura de estos civiles desarmados, sin el debido proceso, sin orden o boleta de captura de ningún tribunal, sin causa alguna, para ser llevados a cárceles........

© Aporrea