Estados Unidos necesita un cambio sustancial
La legalidad de los lobbies (o "cabildeo") no está explícitamente establecida en la Constitución de los EEUU, sino que se deriva de una interpretación de la Primera Enmienda (1791), que protege varias libertades fundamentales:
"El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión, ni que prohíba el libre ejercicio de la misma; ni que restrinja la libertad de expresión o de prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a solicitar al Gobierno la reparación de agravios".
La frase clave es "solicitar al Gobierno la reparación de agravios" (en inglés, "to petition the Government for a redress of grievances"). Durante el siglo XX, la Corte Suprema, cooptada por las élites, interpretó que esta protección del derecho a "pedir" al gobierno incluye el cabildeo o lobby. La idea es que los ciudadanos y las organizaciones tienen derecho a intentar influir en sus representantes electos. Un dólar, un voto, dicen.
La historia de EEUU está plagada de interpretaciones de la Corte Suprema a favor del capital y en contra de la gente. Por ejemplo, conceder derechos humanos a las corporaciones.
Por lo tanto, el lobby es visto erróneamente como una forma de ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a petición. En EEUU ser libre, es tener libertad de usar el capital sin restricciones.
Apoyado en esa interpretación, hay leyes que regulan (no prohíben) el lobby, que simplemente tratan (ilusión) de evitar los abusos más flagrantes (como el soborno directo). Están la Ley de Divulgación del Lobbying (Lobbying Disclosure Act - LDA) de 1995, que obliga a registrarse y hacer informes semestrales. También la Ley de Honestidad y Gobierno Abierto (Honest Leadership and Open Government Act) de 2007, que aumentó las sanciones y aumentó las restricciones. Un maquillaje.
Bajo este sistema de lobbies, ex legisladores, altos funcionarios y asesores del Congreso se convierten en lobbistas, utilizando sus contactos íntimos y conocimiento interno para influir en la legislación. Esto crea un conflicto de intereses enorme. En la década de 1970, menos del 5% de los legisladores retirados se convertían en lobistas. Hoy en día, aproximadamente el 50% de los senadores y el........
