El negocio de los ricos, las migajas para el pueblo: La verdad oculta tras el aluminio, el petróleo y el saqueo de Venezuela
Mientras los discursos oficiales hablan de "recuperación", "soberanía" y "acuerdos estratégicos", la realidad en la calle asfixia con más fuerza que en 2025. El venezolano sobrevive en medio de una miseria digital y salarial absoluta, mientras una red de intereses entre élites locales, potencias extranjeras y corporaciones globales se reparte las riquezas del país a precios de gallina flaca. Claro antes estaban China, Irán, Cuba y Rusia que eran los favoritos del inquilino de Brooklyn.
Para entender la tragedia nacional actual, hay que quitarle el velo a los grandes mitos, empezando por las supuestas sanciones y terminando en los contratos secretos que desfasan los recursos de Guayana y de toda la nación.
1. La gran farsa del bloqueo: ¿Sanciones o reparto de botín?
Durante años se nos vendió el relato de un bloqueo financiero implacable que impedía a Venezuela comercializar sus riquezas. Sin embargo, los hechos de este 2026 demuestran todo lo contrario: cuando los intereses de las grandes potencias y corporaciones están de por medio, las sanciones se evaporan.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. ha abierto las compuertas mediante licencias flexibles no por caridad humanitaria, sino por pragmatismo geopolítico. La industria norteamericana y global necesita desesperadamente materias primas críticas (aluminio primario, oro, hierro y petróleo).
La prueba más clara ocurrió a finales de septiembre de 2026, cuando el buque Lipsi zarpó de la desembocadura del Orinoco con 15.000 toneladas de aluminio primario de CVG Venalum y atracó en el puerto de Nueva Orleans. Fue el primer envío........
