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El Torquemada digital y la paradoja de la inmoralidad

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27.08.2026

"¿Dónde iremos a buscar modelos? (...) O inventamos o erramos".

Samuel Robinson (Simón Rodríguez)

Vivimos tiempos de contradicciones profundas en los espacios culturales y académicos. En el proceso de investigación y escritura de mi próximo libro, "La Transhegemonía" (próximamente a editar), me he topado con una realidad incómoda pero urgente de denunciar: el nacimiento de una patología institucionalizada que pretende ahogar la vanguardia creativa bajo la bandera de una falsa moral.

Desde la propuesta teórica que defiendo, la frontera de la honestidad al crear es muy clara. Por un lado, está la recreación mecánica, que no es más que copiar, plagiar o repetir estructuras viejas; por el otro, la resignificación crítica, que consiste en usar la inteligencia artificial (IA) como un entorno reactivo y un apoyo para potenciar la visión propia del creador. Sabemos con total certeza que el fraude existe y hay que combatirlo con honestidad, pero eso no justifica vigilar la cultura con paranoia. No toda producción con IA es un engaño.

Sin embargo, hoy sufrimos una práctica instalada en las universidades y los medios digitales que denuncio bajo una categoría de mi propia autoría: la "eterna sospecha". Esta condición impuesta ha hecho aparecer una cruzada de validadores intelectuales que actúan como nuevos inquisidores, emulando la intransigencia histórica de Tomás de Torquemada en plena era digital. Estos censores, movidos por la vanidad de controlar la moral pública de la creación, imponen sus reglas burocráticas por encima del criterio ajeno. Olvidan que la ética es, ante todo, una decisión personal. Esta actitud deleznable solo la........

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