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Las lágrimas de los inmigrantes no tienen color

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10.03.2026

El diccionario Larousse nos define el término Migración de la siguiente manera: "Acción de pasar de un país a otro para establecerse en él (…), viaje periódico de ciertas aves: las migraciones de las golondrinas. Una migración se compone de una emigración o salida del país de origen, y una inmigración en el país de llegada". Todo esto deja entrever que, hasta los animales, por cuestiones climáticas, o periodos estacionales migran de un sitio a otro, para su sobrevivencia sobre la faz terrenal. Por otro lado, mi apreciado lector, otras fuentes académicas nos señalan la inmigración como la acción y el efecto de inmigrar, de llegar a un país para establecerse en él lo que estaban domiciliados en otro, formando nuevas colonias en la ya formadas. Al mismo tiempo, se dice de la emigración, que no es más que la salida del propio país para instalarse en otro. Un caso muy particular: españoles, portugueses e italianos fueron inmigrantes en América Latina. Fueron bienvenidos.

Ahora bien, el propósito de estas cuartillas no es establecer causas de las personas que migran, mucho menos, caer en debates triviales que no conducen a puerto seguro. Cualesquiera sean las razones, todas las personas que migran, bajo la concepción de la inmigración, se enfrentan con situaciones desconocidas, nuevas costumbres, culturas extrañas, idiomas diferentes y una serie de condiciones que hay que ir adecuándose en el día a día. No creo que exista un alma que haya sido inmigrante y no se sienta extraño al comienzo de su llegada al país que le da cobijo. Según los motivos por la cual inmigra una persona o grupo de ellas, es un proceso de adaptación, que va ir formando una serie de nuevos contextos de la realidad que comienza a sentir. Este sentimiento se transforma en afectividad. Durante las noches, mirando el techo de la habitación, brota un recuerdo de tu tierra y alguna tristeza nos invade por no estar en nuestro país. No es cosa fácil. No es utopía.

Así las cosas, como inmigrante que me correspondió vivir esa situación por el lapso de dos años, en misión institucional, el cual fui designado como personal auxiliar en una agregaduría en la Embajada de Venezuela, acreditada en la República Federativa de Brasil; los efectos producidos fueron como los de cualquier inmigrante, indiferentemente, de su caso particular. Los primeros días se siente uno como un can, hurgando cualquier espacio, tratando de conocer el ambiente. El idioma de ese país fue una variable: cuando no lo dominas te sientes el propio mudo; algunas indicaciones se efectúan con el lenguaje mímico. Cuando abres los ojos, por primera vez, en la posada donde se llega, sientes un hálito extraño, como sorprendido. Las comidas, en algunos casos, hay que ir parpando el paladar del cual no estás acostumbrado. La soledad es tu compañía. Mucho dolor se siente cuando te enteras de algún familiar fallecido, y no poder asistir a sus exequias. Los días libres se vive deambulando como un sonámbulo por los centros comerciales.

Para ir cerrando estas breves reflexiones, ser inmigrante no es cosa de fácil adaptación; hay que ir pasando por serios pasos de adecuación, acondicionándose a las situaciones, como la realidad del lugar vaya presentándosela e introducirse, poco a poco, en las costumbres del país a donde se llega para establecerse como inmigrante, compartir las convivencias de las personas locales en un ambiente de ciertas incertidumbres que van consolidándose positivamente en la medida que va estableciéndose la socialización en pro de una mayor sobrevivencia en el lugar que le corresponde compartir individualmente o con el grupo familiar con el cual inmigró. Las causas o los motivos de las inmigraciones varían de una situación a otra, sin embargo los efectos psicológicos y afectivos se pasean iguales para todos los inmigrantes que nos ha correspondido estar en esas circunstancias, en algún momento de nuestras vidas; dejando, muchas veces, lágrimas que no tienen color.

¡Gracias por su atención!

"Lee, que algo queda" –dijo alguien por ahí-.


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