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Fedecámaras y el termidor venezolano: de enemigo a socio de la nueva burguesía

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21.05.2026

La explicación marxista de por qué Fedecámaras abandonó los golpes y abrazó los contratos

La paradoja que nadie comenta

Hace más de veinte años, Fedecámaras financiaba golpes de Estado. Sus directivos coordinaban paros patronales, sus empresarios cerraban fábricas, sus voceros llamaban a la desobediencia civil y al derrocamiento de Hugo Chávez. El 11 de abril de 2002, la bandera de la burguesía venezolana ondeaba junto a los tanques golpistas.

Ahora, los mismos directivos de Fedecámaras son recibidos en Miraflores. La nueva burguesía escucha, negocia con ellos, firma acuerdos y flexibiliza leyes a su medida. La confrontación declarada ha sido reemplazada por la cooperación institucional.

¿Cambió Fedecámaras? No. Su naturaleza de clase sigue siendo la misma: representar y defender los intereses del capital, explotar a los trabajadores y preservar la propiedad privada de los medios de producción.

Cambió la casta dirigente del Estado.

El aparato estatal surgido del proceso bolivariano —atravesado por la presión del movimiento de masas y parcialmente desplazado del control directo tradicional de la vieja burguesía— ha mutado internamente. Se ha transformado de un instrumento de mediación del proceso popular en una estructura con intereses propios, controlada por una nueva capa burocrática que no busca profundizar el socialismo sino estabilizar sus privilegios. Esa mutación se da por la degeneración burocrática de un proceso revolucionario que conserva el lenguaje y los símbolos de la revolución (ahora en proceso de total desmantelamiento), pero vacía su contenido social, que ha dado origen a una nueva burguesía surgida desde el interior del propio aparato estatal.

Fedecámaras es el termómetro perfecto de esa mutación.

Un breve recordatorio: ¿qué es el termidor?

El concepto nace de la Revolución Francesa de 1794. Describe el momento crítico en que el impulso revolucionario desde abajo es frenado por una nueva capa burocrática surgida desde dentro. No es una invasión extranjera ni el regreso inmediato de los antiguos explotadores. Es un cáncer contrarrevolucionario desde dentro. La burocracia surgida desde dentro del propio proceso revolucionario decide que la revolución "ya fue suficiente" y comienza a congelar el proceso en beneficio de sus propios intereses materiales.

León Trotsky retomó este concepto para analizar la degeneración de la Unión Soviética. Señaló que la burocracia no era una simple "deformación administrativa", sino una nueva capa social con intereses propios, que expropia políticamente al proletariado conservando las formas estatales creadas por la revolución.

En Venezuela, este proceso comenzó a incubarse durante los años del chavismo tardío, se aceleró tras la muerte de Hugo Chávez en 2013, y entró en una fase de cristalización a partir del agravamiento de la crisis económica, con el bloqueo imperialista actuando como acelerador (no como causa originaria). Las características del termidor venezolano son claras: conservación formal de los símbolos revolucionarios mientras se vacía su contenido social, destrucción o neutralización del poder popular real, ascenso de una nueva capa privilegiada con intereses materiales propios, y sustitución de la movilización revolucionaria por la administración burocrática.

A diferencia del termidor soviético analizado por León Trotsky, el caso venezolano no surge de una sociedad donde el capitalismo ha sido abolido. Se desarrolla dentro de una sociedad capitalista, pero atravesada por una profunda irrupción plebeya, un debilitamiento parcial del control político tradicional de la vieja burguesía y una expansión extraordinaria del aparato estatal.

Precisamente por eso el termidor venezolano adopta formas híbridas y contradictorias. No restaura un capitalismo que ya existe, sino que reorganiza y recompone las relaciones de dominación burguesa bajo nuevas formas.

En ese contexto, la relación del Estado con la burguesía tradicional tenía que cambiar necesariamente. Y Fedecámaras es el espejo donde esa transformación se refleja con toda crudeza. Ahí hunde las raíces el nuevo discurso sobre la "reconciliación".

Fedecámaras como termómetro del termidor

La evolución de la relación entre el Estado venezolano y Fedecámaras no es un detalle secundario de la política nacional. Es un indicador de clase de primer orden. Muestra quién manda, quién negocia y quién ha sido desplazado del centro de la toma de decisiones.

Durante los primeros años de la revolución bolivariana, Fedecámaras fue el comando político-patronal de la contrarrevolución. Dirigió el paro patronal de diciembre de 2002, financió y apoyó el golpe de Estado de abril de 2002, organizó el sabotaje petrolero. En esa etapa, la burguesía tradicional no reconocía legitimidad alguna........

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