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¿Una sociedad sin sociedad?

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30.01.2026

En la página 124 de "Las crisis de la Venezuela contemporánea (1903-1992)", Manuel Caballero alude a la conocida crítica de la intromisión de los partidos políticos en cualquier ámbito de nuestra sociedad, por ejemplo, a la crítica de que adecos y copeyanos intervenían en las elecciones de los gremios, los criollitos de Venezuela o hasta en la elección de la respectiva reina de carnaval. La crítica, a su entender, no era muy exagerada. Como él llega hasta 1992 en su libro, creo que tampoco sería exagerado decir que la cosa no sólo ha continuado sino que en su cronificación se ha agudizado, no sería exagerado afirmar que hoy un solo partido político ha intervenido, cuando no capturado, prácticamente cualquier instancia de organización social del país, calle por calle, cuadra por cuadra. En otras palabras, el tejido social se supedita a intereses partidistas, aumentando los controles sociales del Estado, a su vez capturado por el mismo partido. Caballero explica la cuestión en la misma página, dice que "...al aparecer en la escena venezolana, los partidos políticos contemporáneos estaban actuando en terreno virgen. En efecto, en las sociedades de más larga historia política, los partidos no suelen encontrarse solos en el escenario social.". Se refiere nuestro historiador al hito histórico de 1945, a la etapa que se inicia con el golpe de Estado de un grupo militar con la cúpula adeca para desplazar el gobierno de Medina.

Precisamente el gobierno de Medina ya había hecho unos primeros intentos por crear tejido en la sociedad civil. Aprovechando el poder del Estado reunió a empresarios para formar su gremio: Fedecámaras. Igual emprendió el camino impulsando otras instancias gremiales y reforzando las pocas existentes, como fue el caso del sector de los educadores, que ya venía de poco antes, o del sector de los ingenieros. Luego el trienio 1945-1948 promovió, entre otros, la federación campesina y los sindicatos laborales, si bien quedaron capturados por el partido. Véase bien, las organizaciones civiles y comunitarias, salvo excepciones, no emergieron de un largo proceso de formación histórica, de forma independiente, motu proprio, sino que los partidos en control del Estado las fundaron. El carácter orgánico de la sociedad, es decir, la sociedad organizada en asociaciones civiles y comunitarias de acuerdo con sus respectivos intereses sectoriales, fue creado desde arriba, casi que decretado. A esto se refiere Caballero con terreno virgen que se consiguieron los partidos, un terreno social todavía no formado, no asentado históricamente. Dicha virginidad tiene un anclaje en nuestra turbulenta historia republicana.

Nuestro siglo XIX fue de lo más devastador del continente. Nuestra independencia fue en parte una guerra civil y en parte una guerra con España, una especie de........

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