Reinventar a Venezuela. Mérida como prototipo territorial de la Universidad Nacional: de la cuenca al país-red
En el artículo anterior, Reinventar a Venezuela. La Universidad Nacional como Red Neuronal Nacional, planteamos explícitamente que la Universidad Nacional debe funcionar como "cerebro distribuido" y que los estados (Zulia, Merida, Carabobo, etc., etc.,) se superponen, como capas administrativas, a redes o capas ecológicas, productivas y de conocimiento, sin que la geografía del conocimiento tenga que coincidir con la división político-administrativa.
A partir de esa idea, y conservando deliberadamente la metáfora neuronal, la estructura por capas, los conceptos de nodos, sinapsis, clusters, memoria, retroalimentación y plasticidad, presentamos este Estudio de Caso tomando al Estado Mérida como base territorial de la cuenca media del Chama, las subcuencas y valles conectados, y los corredores históricos y actuales que articulan Chama–Mocotíes–Santo Domingo–Motatán. Se identifica la cuenca media del Chama como el área metropolitana de Mérida y se agrupan varias unidades de poblamiento organizandolas por cuencas.
El artículo «Reinventar a Venezuela: La Universidad Nacional como red neuronal nacional» propone una transformación conceptual profunda: la Universidad Nacional no sería simplemente una institución dedicada a impartir enseñanza dentro de sus campus, sino una infraestructura nacional de conocimiento, constituida por personas, instituciones, ciudades, empresas, laboratorios, escuelas, hospitales, comunidades y territorios interconectados.
En la mencionada propuesta, la Universidad Nacional aparece metafóricamente como «el cerebro científico, cultural y estratégico de la nación», mientras que sus componentes territoriales funcionan como nodos de una red distribuida.
En este artículo llevamos esa idea un paso más lejos.
Si Venezuela ha de funcionar como una red neuronal, necesitamos explicar cómo se construye físicamente esa red, es decir, cómo se pasa desde el primer nodo —la Universidad— hasta la incorporación progresiva de las escuelas, comunidades, empresas, sistemas productivos, hospitales, servicios públicos, territorio, cuencas hidrográficas, corredores económicos, ecosistemas y finalmente las demás regiones del país.
Para ello y como estudio de caso, escogeremos a Mérida como ejemplo de un territorio concreto para ejemplificar el funcionamiento de la red neuronal. El territorio merideño permite observar con particular claridad una característica esencial de la propuesta: las redes humanas no coinciden necesariamente con las fronteras administrativas.
El territorio de Mérida puede leerse simultáneamente como:
una región político-administrativa;
una región político-administrativa;
un sistema de ciudades;
un sistema de ciudades;
una sucesión de cuencas y subcuencas;
una sucesión de cuencas y subcuencas;
un territorio turístico y cultural;
un territorio turístico y cultural;
un espacio de investigación científica;
un espacio de investigación científica;
y, finalmente, como un cluster territorial de la futura Red Neuronal Nacional.
y, finalmente, como un cluster territorial de la futura Red Neuronal Nacional.
El objetivo de este artículo es mostrar, paso a paso, cómo podría construirse esa red tomando a la Universidad como primer eslabón.
1. De la Universidad como institución a la Universidad como primer nodo
En esta nueva perspectiva hemos mencionado que la Universidad Nacional no sería un edificio o conjunto de edificios, sino una infraestructura nacional de conocimiento.
La consecuencia práctica de esta diferenciación es de gran importancia.
El primer paso no consiste en conectar empresas con ministerios ni en crear nuevas instituciones. En ese sentido debe comenzarse a convertir la Universidad existente en un nodo abierto.
En Mérida, la Universidad de Los Andes (ULA) constituye un punto natural de partida para experimentar esta arquitectura, no porque deba asumir por sí sola todas las funciones de una futura Universidad Nacional, sino porque ya posee capacidades académicas, científicas y de investigación que la permiten convertirse en el primer nodo de la red.
La Universidad deja de preguntar solamente:
«¿Qué carreras ofrecemos?»
y comienza a preguntar:
«¿Qué capacidades necesita el territorio y cómo podemos conectarlas?»
Esta transformación corresponde directamente a las cinco funciones propuestas en el artículo anterior mencionado:
comprender → imaginar → experimentar → formar → orientar.
2. Segundo eslabón: conectar la Universidad con el territorio
Una Universidad aislada todavía no constituye una red. Es solamente un nodo.
El segundo paso consiste en hacer que la Universidad pueda leer territorialmente el espacio en el que está inserta. En Mérida esto significa sustituir progresivamente una lectura basada exclusivamente en municipios por una lectura superpuesta:
La división administrativa continúa existiendo. Pero deja de ser la única manera de organizar el conocimiento. Los estados permanecen como capas administrativas mientras que sobre ellos se superponen redes ecológicas, productivas y de conocimiento.
3. Tercer eslabón: convertir la cuenca en unidad de conocimiento
Aquí aparece una de las posibilidades más fértiles para analizar la particularidad de Mérida. Y es su geografía la cual nos permite utilizar la cuenca hidrográfica como una de las unidades fundamentales de la red.
La cuenca media del Chama ha sido identificada como el área metropolitana de Mérida, mientras que otras unidades territoriales del estado se organizan alrededor de los ríos Mocotíes, Motatán, Santo Domingo, Caparo y la zona sur del Lago de Maracaibo. La cuenca, por tanto, puede funcionar como una especie de circuito biológico-territorial.
TERCER NODO: LA CUENCA
La Universidad deja de estudiar el agua solamente como una asignatura y lo incluye en el estudio del sistema territorial completo que produce, utiliza, transforma y devuelve el agua. Esto resulta particularmente relevante en el Chama, donde estudios realizados desde la........
