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La idiotez, una pandemia perpetua

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06.02.2026

Es sorprendente que la ciencia haya descubierto vacunas para erradicar el sarampión, la poliomielitis, la tosferina, la tuberculosis, la viruela, entre tantos males, sin embargo, hasta ahora no ha desarrollado algún antídoto que cure la idiotez. El mal anterior ha afectado a miles de millones de personas en toda la geografía del planeta y en todos los tiempos. Las personas que padecen este mal se le denominan idiotas y lamentablemente constituyen la mayoría en casi todo el orbe.

Por lo general las personas se quejan de lo mal que marcha el mundo, sin pensar que parte de este embarazo mundial es consecuencia de la presencia y las acciones tomadas por los idiotas, que por desgracia son mayoría y responsables de tales trastornos. De estos personajes (de los idiotas) han vivido las religiones, las monarquías, los imperios, las dictaduras y ahora las democracias en todas sus versiones. Pero no solo los modelos políticos tienen entre sus partidarios a millones de idiotas, también las religiones, los equipos deportivos, los comerciantes, sindicatos, asociaciones de profesionales, la cultura en todos sus géneros, son los fanáticos, entre tantos personajes quienes se dejan seducir por la palabra de los encantadores de serpientes. Muchos de ellos arrogan compromisos de sacerdotes, dirigentes políticos, profesionales universitarios, empresarios, parlamentarios, gobernadores, presidentes, reyes, primeros ministros, entre tantas "celebridades" responsables de conducir y cautivar grupos humanos.

Los idiotas son aciagos de hatajos humanos dispersos en todas las sociedades, están presentes en diversas actividades sociales y profesionales, los hay de todo tipo, desde el más ignorante que no asistió a algún centro educativo. También se destacan entre los seres que piensan que los libros son un arma de destrucción cerebral, por lo tanto, se niegan a fijar sus ojos y su atención en algo que huela a tinta de imprenta. Son los mismos que piensan que la cultura es nociva para la salud. En todo caso, no solo hay idiotas en los faltos de instrucción y entre los carentes de cierta educación, también se encuentran millones de idiotas en grupos de profesionales universitarios como médicos, ingenieros, economista, abogados, jueces, maestros, profesores, sacerdotes, rabinos, pastores, militares, entre tantos expertos que, adquirieron un título o diploma, solo para ejercer una profesión, devengar un salario y no para resolver los problemas de su entorno y los propios. Y lo más triste de todo esto, no existe ningún distintivo en el aspecto físico del rostro de un idiota que los diferencie de los demás humanos, por tal razón conviven dentro de la........

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