Humanos sin valores humanos
Las personas autonombradas seres superiores son algo extraños, inventan palabras, frases u oraciones para demostrar cierto sentimentalismo hacia el prójimo. Tal conducta se aprecia en en la literatura, discursos, sermones, poemas, crónicas u otras formas de comunicación. Esto lo conciben para presentarse ante sus semejantes como sujetos preocupados por las adversidades que constantemente acechan a diversos grupos sociales. Estas comunidades anhelan escuchar o leer una señal, verdades o mentiras, que los haga pensar en aquellos como seres interesados por el dolor ajeno. Dos de estas expresiones ilusorias son "el humanismo" y los "valores humanos", que se hacen presente solo en palabras o en escritos, pero muy pocas veces se manifiestan en la realidad.
La Real Academia de la Lengua considera el humanismo como una doctrina u actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos. Otro estudioso del asunto considera que el humanismo se relaciona con una visión centrada en el ser humano, destacando su dignidad, racionalidad, libertad y capacidad para construir su propio destino. El humanismo, según este autor, defiende valores como la justicia, el respeto, la ética y el desarrollo intelectual, y se basa en la confianza, en la razón y en potencial humano para mejorar la sociedad y a sí mismo.
La otra frase a la que me referí anteriormente es la de los "valores humanos", entendida por algunos doctos como los principios universales que orientan el comportamiento y las actitudes del personal hacia lo que se considera correcto, sirviendo como una guía para facilitar la armonía y mejorar la convivencia social. Algunos los consideran como el ADN de nuestra ética y moral, una especie de código compartido por culturas de todo el mundo que nos refiere lo que es bueno y lo correcto. Constituye una especie de brújula que permite convivir de manera justa y armoniosa con quienes nos rodean. Los valores humanos tienen carácter universal que trascienden fronteras.
Tal como se lee, los conceptos que definen tanto el humanismo como los valores humanos, son percepciones muy hermosas propias de una sociedad ideal que debería avanzar basada en dichas apreciaciones. Sin embargo, así como se desenvuelven los humanos en la vida real y lo que se observa actualmente en la prensa y en las redes sociales, todo aquello no pasan de ser puras paparruchadas, puras majaderías que no se corresponden con lo que realmente se aspira de las personas. Esto lo afirmo porque los humanos son:
Quienes se agrupan en sectores pequeños para declarar la guerra a un país para enriquecerse y causar la muerte a millones de personas, destruir ciudades y pueblos enteros, originar expatriaciones de millones de seres para huir de la miseria causada por la conflagración, además de causar millones de heridos y lisiados producto de los bombardeos.
Los responsables de genocidios, infanticidios, fratricidios, homicidios, ecocido, crímenes en serie, feminicidios, entre las diferentes maneras de nombrar los crímenes cometidos por una o varias personas.
Quienes envían soldados a otros países para asesinar a su prójimo en una guerra y los que regresan vivos de la terrorífica barbarie son condecorados y tratados como héroes.
Los responsables de sangrientas matanzas como la batalla de Verdún (Francia, 18-12.1916) que duró 299 días y murieron 750.000 entre franceses y alemanes; del sitio de la batalla de Stalingrado (Rusia 1942-1943) donde murieron 1,2 soviéticos entre soldados y civiles y más de 800.000 soldados alemanes, italiano, húngaros, rumanos y croatas; del bombardeo de Hamburgo (Alemania, 1943), fueron tantas las bombas lanzadas que provocó temperaturas de 800 a 1000 grados centígrados y originó vientos de fuego de fuerza colosal; el lanzamiento de 650.000 bombas incendiarias contra la ciudad alemana de Dresde (1945), la cual originó vientos de fuego que abarcó 20 km cuadrados, asesinando 135.000 hombres, mujeres y niños y finalmente, a manera de resumen, la bombas atómicas lanzadas por EEUU contra Hiroshima y Nagasaki (1945) que ocasionó más de 246.000 muertes miles de heridos en cuestión de segundos y el envenenamiento del ambiente debido a la radiactividad. Extraños los valores humanos de aquellos asesinos.
Los inventores de organismos internacionales burocráticos, como la OEA y la ONU, para lograr y mantener la paz que nunca se consigue, sin embargo, crean países como Israel para sustentar un conflicto internacional de manera permanente.
Los responsables de envenenar el ambiente, tanto el aire, como océanos y ríos ocasionado por los residuos tóxicos derramados en todo el planeta. Los comprometidos en estos aciagos hechos son industriales considerados personajes "exitosos", merecedores de todas las consideraciones por parte de algunos gobiernos.
Los forjadores de modelos políticos-sociales-económicos y de una democracia burguesa, para subyugar a una mayoría de los sectores de la sociedad: aquí se destacan los explotados (la mayoría) y los explotadores (la minoría).
Los que gastan colosales sumas de dinero en la fabricación de armas letales para aniquilar el prójimo, mientras otro sector de la sociedad, una mayoría, carece de alimentación, viviendas, educación, agua potable, electricidad y salud.
Los que se divierten en espectáculo basado en la crueldad como la tauromaquia, pelea de gallos, boxeo, caza deportiva y pelea entre animales.
Quienes han puesto en peligro de existencia de diversas razas de animales mediante la caza indiscriminada e ilegal, simplemente para enriquecer un pequeño grupo, poniendo en peligro el ecosistema y el futuro la seguridad alimentaria de los habitantes del planeta.
Los responsables de elegir presidentes con expedientes de malversación de fondos públicos, de delincuentes sexuales, pederastas, psicópatas, genocidas, entre otros delitos que ponen en peligro la seguridad y la paz del planeta.
Quienes celebran en las calles o locales privados, mientras una gran mayoría del planeta de niños, mujeres, ancianos y adultos sufren los embates de una guerra causada por la defensa de los intereses económicos de un grupúsculo de la sociedad.
Quienes de manera estoica aceptan, sin remordimiento alguno, que un presidente genocida, delincuente sexual, ladrón, violador de la leyes nacionales e internacionales lleve las riendas de un país sin ningún tipo de objeción.
Quienes inventaron la esclavitud y la explotación sexual de menores para enriquecerse, así mismo, así mismo, son muchos quienes practican el racismo en la creencia errada de la existencia de la "raza superior".
Los responsables de la inflación, el acaparamiento de productos, las leyes del mercado, el neoliberalismo, la ley de la oferta y la demanda para mantener a los pueblos subyugados y en la pobreza, mientras una minoría aumenta cínicamente sus riquezas.
Los que mediante el invento de virus de laboratorio desatan epidemias y pandemias para vender medicinas cuya única finalidad es sanar la enfermedad ocasionada por la toxina desarrollada por la empresa.
Son los creadores de dioses y religiones para hacerse ricos, primero mediante guerras interminables para imponer en el mundo la única deidad y la única fe, y luego, por el temor a la ira de Dios, a las pailas del infierno y a la malignidad de Satanás, de una feligresía ignorante que desconoce los orígenes de su doctrina.
Los responsables de crear partidos políticos, verdaderas mafias de tahúres, para enriquecerse con el erario público, así mismo, mediante la entrega a las corporaciones extranjeras de la materia prima del país que gobiernan, además, de negocios fraudulentos y otras acciones ilegítimas cuya única finalidad es obtener lucros por vías ilícitas.
Los inventores de los bancos, casinos, casas de bolsa como Wall Street, monedas digitales, acciones en la bolsa, bonos del tesoro, entre tantas fullerías solo para estafar a los incrédulos que desconocen lo que tales embaucadores harán con su dinero.
Personas como yo, que no les desea un final feliz a aquellos homúnculos, ególatras millonarios, delincuentes sexuales, pederastas, genocidas, charlatanes quien escondido detrás de una investidura presidencial y apoyado por una casta perteneciente al cartel Epstein están llevando al mundo a un caos sobre a base de mentiras y calumnias, solo para sentirse bien consigo mismo, aumentar su riqueza y la de sus compinches.
Está comprobado que ya el humanismo desapareció o nunca fue concebido, los humanos modernos no lo practican y los derechos humanos no pasan de ser una retórica, una especie de narrativa épica que las generaciones futuras podrán leer en los libros, que solo fue una utopía. Vivimos en un mundo donde la maldad, el miedo y el terror han permanecido inmutables durante muchos siglos. Bien lo expresó el filósofo y escritor irlandés Edmund Burke "Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada". Lee que algo queda.
