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Salario y miedo. Tísico o loco escondido en el fondo de la casa. "¿Quién podrá defenderlo?"

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24.01.2026

Empezaré por hablar de Río Caribe, un pueblo que amo por diferentes razones. Primero porque está en la costa sucrense, en lo que es toda mi linda tierra, llena de héroes, poetas, gente por demás hermosa y porque allí nació mi bella compañera.

Se suele decir desde antaño que, en Río Caribe, nacieron los locos; allí los inventaron y están todos los que son y estuvieron los que han sido. Se dice de ese lindo pueblo que, había tantos locos que, bajo el gobierno de Gómez, quien en sus tiempos de guerrero por allí anduvo y, hasta si mal no recuerdo, estuvo preso en Carúpano, una delegación del mismo fue a Maracay a una entrevista con el entonces presidente-dictador, a solicitarle la creación en el pueblo de un manicomio.

Gómez, ante la propuesta, sin asombro, pues algo de eso sabía, respondió a los solicitantes, "¿Por qué no hacemos una cosa mejor que esa; le tiramos una cerca al pueblo?"

Para Gómez, todo el pueblo era un manicomio. Pero, Gómez no les dijo a quienes esa propuesta hizo que, por él y EEUU, toda Venezuela estaba cercada, vuelta un manicomio. Y él, autor de todo aquello, bien lo sabía.

En la Cumaná de mi niñez, tengo un recuerdo imborrable, allí también había muchos locos y hasta hubo un hospital de leprosos y tuberculosos. Y sé, pues los muchachos solíamos ser muy curiosos y jorungones, que, en casas de familias cumanesas, habitantes del centro de la ciudad, era habitual un cuarto, apartado allá en el fondo, hasta en el medio del patio, misterioso, donde se guarecía un leproso, tuberculoso que no llevaban al hospital respectivo por orgullo o un loco, atado a una cadena. Los pobres de los barrios no escondían sus locos, les dejaban deambular por el barrio y la ciudad. Recuerdo a Juancho la Pechuga, La Purpurina y el de la casa vecina a la mía, que era de los locos "furiosos", esos que golpeaban a quienes se les atravesaran.

A ese personaje, en la familia y menos fuera de ella, se le nombraba; de su cuidado se ocupaba una persona del servicio de adentro, traído de los barrios o pueblos aledaños sin contacto alguno con gente de la ciudad menos del entorno. En Cumaná decíamos, "cada familia tiene su loco". Eso era un secreto familiar y como de Estado. Es posible que ni siquiera estuviera registrada su existencia en documento alguno. Era una afrenta, un motivo de pérdida de prestigio y honra que en la calle se supiese que, en la familia había un loco, leproso o tuberculoso. Hasta, pienso yo, cada día se rogaba por su muerte para descargar aquella pesada........

© Aporrea