De las contradicciones que, hasta en el gobierno, hay. Diosdado, por Héctor Rodríguez, "no botaremos a nadie del trabajo"
Nota: Este artículo lo escribí al día siguiente de las declaraciones de Diosdado Cabello, saliéndolo al paso a, lo que, sin cuidado alguno, quizás también para medir la reacción, expresó Héctor Rodríguez, cuando habló de reformas del Estado y de la existencia de una nómina de empleados abultada. Un gesto por demás insinuante. Tanto que Cabello tuvo que advertir que las reformas anunciadas no implican botar a nadie del trabajo. Y por esto, casi de manera inmediata, Rodríguez aclaró, lo que oscuro había dejado.
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Si en algo coinciden muchos auto calificados izquierdistas, al abordar lo que ahora ocurre en Venezuela, es en la práctica de buscar y hasta señalar culpables en lo inmediato, en la madrugada del 3 de enero en adelante. Unos hacen señalamientos personales y otros, entre los cuales hay de los primeros, se descargan en lo que creen la escasa disposición para el combate de las fuerzas armadas.
Perciben todos ellos, como que, en esa madrugada, se produjo un cambio trascendente del modelo existente y las políticas populares, de donde uno parece hallar que, algunos, hasta cambiaron forzadamente de opinión, como que, hasta ese momento, desde hace años, todo venía transcurriendo de maravillas y repentinamente se detuvo.
Entonces, parece haber tomado cuerpo la idea que todo venía bien o por lo menos no tan malo como ahora, pues lo que sucede es nuevo y tiene responsables inmediatos, nada difícil ni inconvenientes para acusarlos. Para unos, la culpa de todo la tienen los traidores; estos surgieron a partir del 3 de enero; para otros, todo es atribuible al imperialismo.
El enredo es tan grande que, al intentar protestar, lo que comparto, por la injerencia de EEUU en nuestros asuntos, en el caso particular de Las Claritas, la zona minera tomada desde hace años por la delincuencia, cosa que oí de gente que allí ha vivido siempre, pero también por lo que viene "acordándose", se hace de una manera tan poco cautelosa que dejan como exaltado al "Niño" Guerrero. Más que protesta por la injerencia, sólo por una indisposición emocional, parecieran hacerlo por otra cosa.
Entonces, unos actores de antes, asumen nuevos roles. Dentro del gobierno, emergen figuras -no nombraré ninguna, pues falta no hace y sería como mal evaluar al lector- "percatándose de repente" que, todos los males se nos vinieron de golpe con la "asonada" tecnológica, el acto hipnótico y destructivo,........
