El cierre del estrecho de Ormuz; consecuencias y el papel de Venezuela
La amenaza de Irán de cerrar o restringir el paso a través del estrecho de Ormuz ya no es una hipótesis lejana, es un riesgo real y presente. En medio de la escalada de tensiones geopolíticas vinculadas a la administración Trump, Teherán ya había dejado claro que, si se sentía acorralado bloquearía, como en efecto lo ha venido haciendo, el angosto canal de apenas unos 33 kilómetros de ancho.
El mensaje ha sido no solo contundente, sino que ya se ha venido sintiendo en los mercados energéticos globales con una volatilidad de más del 20% en cuestión de horas. Una interrupción total y continua de Ormuz, equivaldría a una crisis energética global y financiera sin precedentes para el mundo, que podría llevar al barril a niveles de 2014 por encima de los $150, generando una crisis global solo comparable o superior a los shocks financieros de finales de la década de 1920, los 1970’s y finales de la primera de 2000.
Y no es para menos, por el estrecho de Ormuz transitan diariamente cerca de 20.1 millones de barriles por día [MMBD] de crudos [15 MMBD] y productos refinados [6 MMBD] aproximadamente, representando cerca del 20% del consumo mundial de hidrocarburo líquido y refinados, y cerca del 25 % del comercio marítimo global.
El valor diario de dicho comercio considerando ambas contribuciones ronda los $1.300 a $1.500 millones por día al barril actual, sin incluir el impacto de la creciente volatilidad y del incremento observado en el risk premium.
El flujo de la corriente de crudos y refinados va fundamentalmente dirigido a Asia, absorbiendo cerca del 89 % del flujo total de crudo, condensado y refinados que pasa por Ormuz. Solo India, China, Japón, Corea del Sur reciben alrededor del 75% de ese volumen total. El 11% restante va dirigido a Europa, EEUU y otros compradores minoritarios.
Mientras se consolida el bloqueo, el precio del barril siente la presión al alza y la consecuente volatilidad. En apenas horas el barril escalo en cercal del 20% al pasar de [WTI] $65 a $78. Actualmente se mantiene rondando los $74 a $75 pb
En un escenario hipotético de cierre continuo del estrecho de Ormuz, el precio del barril podría responder en función del periodo de estrangulamiento total. De ser un cierre breve de no mas de una semana, los inventarios estratégicos servirían de pistón de fuga, para contener la presión de una demanda súbita, como consecuencia el estrés sobre el precio del crudo podría estar entre una prima o percepción de riesgo de entre +$20 pb y +$40 pb respecto a valores del barril pre-cierre del canal.
Pero si la entropía se mantiene y se traduce en un cierre sostenido por dos o mas semanas, el impacto sobre el vaciamiento de inventarios y capacidad ociosa seria mortal, traduciéndose en un risk premium superior a +$50 pb y +$60 pb, llevando el barril hacia los $100 y $120. De allí en lo adelante, las previsiones al alza serian catastróficas con niveles en escenario severo que superan los $150 pb a +$200 pb.
Todo ello ocasionaría un efecto de barrido financiero mundial comparable a los días del embargo árabe de 1973, o la misma revolución iraní de 1979.
Lo peor es que no existe manera de compensar esos 21 MMBD de crudos y productos. Ciertamente, se espera que la situación no escale hacia el escenario catastrófico, habida cuenta de que Iran ha anunciado que dejara pasar los tanqueros dirigidos a China, en señal de agradecimiento por su apoyo...
Pero ello no exime al resto del mundo de una muy segura recesión global. No olvidemos que; tal y como hemos venido denunciando en el pasado, desde la misma OPEP, un grupo reducido de estados del golfo pérsico ha venido abiertamente favoreciendo la caída del barril, para complacer los intereses de ciertos gobiernos amigos [Einstein Millan Arcia: Venezuela debe desprenderse de la OPEP].
El "impacto sostenido de un alza de los precios del crudo y productos" como la que ya estamos presenciando, ocasionará una inflación energética mundial y una disrupción de las cadenas de suministro.
Pero no solo es el crudo y los refinados; también está el gas [LNG]. El estrecho de Ormuz también " presencia" el paso de aproximadamente un 20% del comercio mundial de gas licuado, particularmente desde Qatar y en menor grado desde los EAU, totalizando unos 81 millones de toneladas (~20 % de la oferta global de GNL). De estos un 83% va dirigido a Asia, y el resto; un 10% a parte de Europa. Aunque aún los mercados no han reflejado impacto, de sostenerse la interrupción, los precios del gas se verán igualmente afectados.
Repito, no existe capacidad ociosa disponible en el mundo, como para poder compensar la producción estrangulada. En nuestro caso, más allá de la retórica politiquera desde representes del gobierno interino, el papel de Venezuela en todo esto es por ahora minúsculo e imperceptible, por tres razones fundamentales:
La primera es que Venezuela no exporta gas
La primera es que Venezuela no exporta gas
La segunda es que no tiene capacidad ociosa para incrementar sensiblemente su producción de crudo y derivados
La segunda es que no tiene capacidad ociosa para incrementar sensiblemente su producción de crudo y derivados
La tercera es que PDVSA ya no controla ni sus exportaciones, ni sus ingresos y por ende tampoco su propio nivel de actividad. Es un rehén del invasor.
La tercera es que PDVSA ya no controla ni sus exportaciones, ni sus ingresos y por ende tampoco su propio nivel de actividad. Es un rehén del invasor.
En conclusión, la administración Trump calculó mal su aventura con Irán. Es muy probable que sufra las consecuencias de dicha aventura, tanto en su propia ya frágil economía, como en el futuro próximo-político en las vendieras elecciones de "mid-term". Veremos las consecuencias en el terreno...
