"Durmiendo al sereno"
"Camino por la calle de los primeros dolores con un carnaval a toda marcha. Voy trotando por el camino, entre un denso gentío equinoccial, derramando las melodías que he aprendido. Soy viajero y aventurero, en mi búsqueda de una salida, me ocurren cosas" (Fragmento de mi novela "Morbi Dei", Editorial Corregidor).
Permanecer enmascarado, sin dejar un flanco al descubierto, se ha convertido en costumbre habitual en la Argentina del espectáculo... Utilizar esas nuevas corazas propias de la represión fundamental: el simulado pudor, esa otra máscara que sella la boca ante las resistencias, rebeliones y remite al remolino de las palabras que se pudren por jamás haber sido pronunciadas y la irrisión, acompañada por frases estereotipadas que se asimilan a esta "burla", a nuestra condición de ser.
La realidad es formidable docente... Si la vida va cuesta abajo, si se nos priva de lo que más queremos y aún tenemos deseos de vivirla, aceptaremos pagar los costos y prolongarla asimilada a instantes de alegría, no dudo, deberíamos hacer lo imposible para que nada ni nadie nos prive el goce de existir, de ser y estar como nos plazca, llevar a cabo en acto, todo los que nos dicte la necesidad, sin que eso atenta en lo más mínimo nuestra libertad...
No medirse en tomar revancha, sin piedad, de quienes nos niegan la posibilidad de permanecer en este mundo, en estado de igualdad, fraternidad y naturalidad, pues la única libertad con que contamos no depende más que de cada uno, la que poseemos, sin atrevernos a dejarla, si el deseo acompañe al acto de librarnos de quienes nos la niegan, reprimiendo y asesinando a comunidades aterradas, pero en condiciones de responderles a esos ungidos en elecciones bajo presión de democracias simuladas... Esos que desde el poder "regalado" gobiernan, con desparpajo y ánimos imperiales a naciones colonizadas... Nada más irresponsable que aceptar órdenes de ignorantes mascotas, divorciados de la vida y de la verdad, en ser, deber y hacer...
El relato promiscuo se cuenta por miles, datos mentirosos, distópicos, que se promocionan día a día en la corporación mediática, tan afín a la destrucción de la realidad, asimilada al dictador de turno. Funcionarios incapaces en todos los ámbitos, artistas chatarra, chicas escorts cumpliendo funciones en estadios trascendentes, nuevas mascotas instaladas para condimentar de modo superlativo el circo pantagruélico de una Argentina plena de delincuentes blindados como el muñeco del Mago de Oz, entregados al juego fashion kitsch, violento en su persistencia de solo ser: sedimento de deposiciones recientes.
Los valores que tenían valía, aunque más no sea por ser enumerados, en este milenio de la muerte del sentido, claudicaron... Quizás las personas que uno frecuentaba, me refiero de modo muy claro, al entorno mezquino, insolidario que describe la falta de colaboración, empatía y apoyo hacia los demás, caracterizándose por el egoísmo, la apatía y el individualismo extremo, un antivalor que rompe lazos sociales y va en contra de la cooperación, a menudo asociado con la indiferencia ante las necesidades básicas...
Seres asimilados a su espacio de confort, priorizando sus posesiones, que los poseen, ¿Qué interés podrían sentir en el presente, por alguien como yo, en estado de precarización extrema?... A alguien como yo, censurado y cancelado, que ha renunciado a todo lo vacuo y banal que ofrece este sistema necrótico, con amor a mi tierra, ya sin bandera... Entorno de cretinos hipócritas, apegados al papel moneda grasiento, jamás comprometidos con nada que no sean sus prisas...
Traidores y cobardes, hoy pareciera valores supremos de este prostíbulo casual, donde todo se compra y vende, pero: ¿Y el amor?... ¿Se podrá sobrevivir sin ese espacio, sin tiempo ni lugar, para las almas en pena, que ya no acuden a él, aunque más no sea para dar nombre a su deseo?
Hoy todas las relaciones humanas se articulan alrededor de la depreciación ajena: para ser, es preciso que el otro sea menos, o casi nada... Un regreso a Freud, el mundo habitado por humanos, es demasiado lento en instancias esenciales, como comprender al instante, dejando de lado las futilidades cotidianas, a las que nos tienen acostumbrados los burocráticos trámites que legitimen nuestra existencia, identidad y pertenecer...
¡Qué imbecilidad!, la castración es una práctica que no termina de practicarse, por rutina, sin pausa ni tregua... Cosas de la vida, de quién sigue nomadeando, con los bolsillos vacíos y durmiendo al "sereno", espero vivan mis palabras en el corazón de quién me lee...
Tal vez alguien recuerde que todo lo manifestado lo ha escrito con pasión un argentino, que ha tomado el riesgo supremo de permanecer en esta tierra, donde pulsión y sangre, desgarro y herida, coraje y voluntad, son horizontes eliminados, para los que la habitan, tan coquetos, en sus gabinetes de la prisión en donde los han metido a patadas virtuales, de usuarios sin contraseña... Cuando se empieza a repechar, el alma tira para delante, con envergadura de ser, luchando, dudando, indignándose, viviendo, buscando, esperando, gozando, sufriendo... Franqueando indemne los círculos entrelazados de los 5 órdenes determinantes en mi vida: soñar, intuir, simbolizar, realizar, imaginar, sigo caminando, silbando las melodías que he aprendido, en mis años dorados de infancia... Posdata: olvidaba decirles, duermo al sereno.
"Todo lo que deba ser hecho será efectivizado, sin espacio para la comprobación cierta de nada." (Frase final de mi ensayo Identi-kit, La cifra, 2011).
