«Democracia mutilada»
"Más allá de la desesperación y de la desilusión, existe siempre la ausencia de cosas peores..." (De mi libro CuCu-DoDo, final en forma ordenada, Ed. La Cifra, 2000)
Hoy no asistimos a una crisis de recursos, sino al vacío moral de quienes, bajo la máscara de la representación popular, han convertido el engaño en su principal herramienta de gobierno. Denuncio aquí la arquitectura de la mentira que sostiene este sistema de estafa planificada, que deviene en mutilar la democracia, ya de por sí en vías de desaparición.
La mentira sistemática es política de estado... El relato oficial ya no busca convencer, sino aturdir. Se nos imponen cifras maquilladas mientras el hambre es real; se prometen derechos que son, en la práctica, privilegios para los cómplices. El gobierno ha dejado de administrar bienes para pasar a administrar espejismos. Gobernar por el engaño no es liderazgo; es fraude.
El ciudadano ya no es el soberano, sino el cliente cautivo de una maquinaria que extrae su esfuerzo a cambio de promesas vacías. Nos dijeron "prosperidad" y entregaron despojo; nos dijeron "transparencia" y levantaron muros de opacidad. Esta es la estafa del siglo XXI: el uso de la democracia para vaciar la democracia.
Repudio el uso del aparato público para perseguir la crítica y financiar la propaganda. Cuando la verdad se vuelve un acto de rebeldía, el gobierno se convierte en una tiranía estética. No acepto el lenguaje eufemístico que llama "ajuste" al robo y "consenso" a la sumisión, a los funcionarios que han hecho de la función pública su negocio privado.
Convoco a la sociedad civil a romper el hechizo del relato oficial. La mentira tiene fecha de vencimiento cuando el pueblo decide dejar de creerla. No somos víctimas pasivas de una estafa; somos los testigos de un sistema que se desmorona por su propia falta de integridad.
Escupo en la cara de la "objetividad", que solo sirve para esconder la cobardía, como práctica constante de una humanidad anestesiada y permisiva ante la represión fundamental que aniquila conceptos y formas. Esa distancia aséptica que impone la objetividad, no es filosofía, ni literatura, ni periodismo, es complicidad. Escribo con el cuerpo, con la herida abierta y el nombre puesto.
Denuncio la tibieza de los hechos "fríos" que dejan que el mundo se congele mientras el poder se calienta en sus despachos y actos delictivos, contra la prisas de la comunidad en estado de anomia e indefensión.. Aquí la verdad no se observa, se milita...
Mi editorial es un........
